16 septiembre, 2009

Neil Young en Marte

Aunque un poco ya a trasmano, siguen apareciendo artículos sobre los Archives Vol. 1 de reciente aparición.

Uno de éstos ha salido en el Excelsior, de México, de las teclas de Joselo.

No aporta nada nuevo, aunque hace un buen compendio de lo que habitualmente sale en todos ellos y si quieres refrescar la memoria, viene bien tenerlo a mano.

Sí me ha hecho gracia un comentario que nada tiene que ver con Young…

Lo que es cierto es que aunque Neil Young tiene admiradores muy jóvenes, la mayoría de su público tiene más de 40 años. A esos viejitos de 40 les sigue entusiasmando abrir un paquete y encontrar discos y booklets que oler y tocar, además de escuchar.

Lo de viejito de 40 tiene mucha gracia. A algún niño de 20 o más podríamos enseñar muchas cosas, pero no es mi intención hacerlo aquí y ahora.

Lo que me ha llamado la atención es cómo se puede alguien extrañar (aunque sea muy joven) de que una persona quiera utilizar el mayor número posible de los sentidos que la Naturaleza y Darwin nos han procurado para hacer algo.

Vamos a ver chico, el acto de escuchar un disco es como practicar sexo. Nunca podrá ser buen sexo si lo resumimos en “llegar y topar”. Quizás por eso, muchas chicas se quejan de sus parejas. Estas cosas necesita un tiempo de dedicación previo ¿comprendes?

¿Tú sabes lo que es comprar un vinilo y realizar las ceremonias necesarias hasta que la aguja se posa delicadamente sobre uno de sus surcos y suena la primera nota?

¿Tu sabes el tacto que tiene? ¿Y el olor? ¿Y el sonido crujiente de la funda interior? ¿Y sabes lo divertido que es mirar sus fotos mientras lo escuchas?

Y ahora que lo pienso ¡Nunca los he probado! ¿A qué sabrá un disco? Desde luego que sepa a lo que sepa, sabrá mucho mejor que la descarga de un tono para el móvil. Sí desde luego… mucho mejor…

2 comentarios:

Ramonet dijo...

Pobres ignorantes. Comparar un CD/Vinilo original y todo lo que conlleva...lo has descrito bien Antonio. A veces la humanidad no progresa, si no todo lo contrario y la música comprimida de descarga (ej: i-tunes) es un claro ejemplo de ello.
También la gente joven "flipa" con el fastfood y el botellón, clara antítesis de un buen arroz a banda y fondillón, por ejemplo.
¿Quien se equivoca?.
Yo no tengo dudas.

Pepe dijo...

Yo tampoco