Si amigos, ya se que en los
tiempos de la inmediatez informativa, en los que las noticias desaparecen y
dejan de ser actuales de un día para otro, tardar casi un año en escribir esta
crónica tiene delito, pero la flojera escritora de uno, mas las obligaciones me
llevan hasta un tiempo como el de hoy en el que ya terminaron las “patas”
europeas y americanas de la gira 25 y dio tiempo incluso a; anunciar una nueva
gira Europea 26, poner las entradas a la venta y también a anularla.
Haber presenciado un bolazo de la
última gira Europea es lo que me empuja a lanzarme sobre el teclado, dejar de pvto-procastinar
una vez mas y hacer los deberes .
Como cantaba Dylan en ese
maravilloso “Blood on the Tracks” hace ya 50 años, “A Simple Twist of Fate”. Un
maravilloso y simple giro del destino, un intercambio de “whatsaps” y
unos días después se encuentra uno con TODO UN VIAJE organizado al gran
norte y entradas de pista para la segunda fecha de la gira Europea de Neil y su
nueva (pre-reciclada) banda, los “Chrome Hearts”. “Hell yeah”.
El pre-reciclaje se refiere a que
la nueva banda, cuenta por un lado con Anthony LoGerfo y Corey Mc
Cormick, batería y bajo respectivamente de “Promise of the Real”,
por otro con Micah Nelson, guitarras y teclado, también de POTR y que
fue Crazy Horse sustituyendo a Nils Lofgren en la última gira USA de
Neil and the Horse. Por último incorpora la banda al legendario Spooner
Oldham, piano y órgano que militó en los “International Harvesters”
en el 85 y ha participado en la grabación de varios de los discos de onda mas
campestre desde el 78 (nada menos que entre otros; Comes a Time, Harvest Moon y
Prairie Wind)
El músculo de la banda se pudo
testar aunque de manera breve ya que salió el 13 de Junio, en “Talking to
the Trees” último álbum de estudio de Neil junto a la banda.
Simplemente el hecho de visitar Bergen,
su puerto, sus casas de colores, los fiordos, su estupenda gastronomía,
monumentos y riqueza natural ya merecía el viaje pero lo esencial, era lo
esencial y ya desde el día anterior, empezamos a bichear por la ubicación del
evento.
La fortaleza vikinga de Bergenhus
y sus jardines, sirven en la zona como recinto de festivales, en el cual se
pueden montar varios escenarios para los festis mas multitudinarios, pero en
este caso al tratarse de un único acto, solo se utilizaba el recinto principal.
La simpatía de uno de los seguratas que veraneaba en Benidorm (jaja) junto con la nuestra por supuesto, nos permitió junto con el amigo, darnos una vuelta por el recinto, catar el escenario (todavía sin equipo de sonido montado) y toda la infraestructura de la zona, recogiendo toda la información que necesitábamos para el gran día siguiente.
Una ligera inclinación en el
terreno , hace que casi desde todos los
sitios, se tuviera una buena visualización. Los noruegos, muy cuidadosos con el
medioambiente y la hierba del jardín, protegen esta con planchas metálicas para
que la hierba no sea pisoteada. El tamaño del espacio nos hizo ver que nuestra
elección había sido óptima con un evento de 3.000 personas, en comparación con
lo que pudo ser Berlín, París, Bruselas o Londres diez veces mas grande ergo 10
veces mas gente.
Solo era la segunda fecha de la
gira, pero ya recogíamos datos del día anterior en Copenhague y nos trabajamos
un poco el set list suponiendo que replicaría muchos de estos temas. ¿estará
Neil en forma? ¿qué nos vamos a encontrar? Máxima expectación y a tomar unas
cervecitas a ver si nos lo encontramos por la calle.
El gran día amaneció nublado, no
en vano estábamos en Noruega y se anunciaba lluvia para la hora del concierto,
en el barco de excursión matinal a los fiordos (madre mía que bonito) ya se
palpaba cierto ambiente y se pudo departir con algunos rusties de procedencias
varias, Escocia, entre otros.
Tras siestecita, visita al bareto
mas cercano para precalentar con unas cerves y el ambiente muy caldeado. El personal que ya fluía por la calle en
dirección al evento y los nervios a flor de piel. ”¡Vámonos para allá echando
leches!”, jaja.
El chat de los “rusties” ya
echaba humo, algunos habían ya pasado por Copenhague el día anterior, bastante
mas frikis que uno mismo, el personal haciendo cola en la puerta desde la
mañana temprano, con turnos de reserva para meterse del tirón a sujetar la
valla de primera fila “rusties on the rail”.
La visita obligada a la tienda
del “merchandising” y camisetón de la gira, tras ello, obligación aun mas
perentoria, el bar y las cervezas. Bien por la organización noruega, el bar
fluía con bastante rapidez y encima había cerveza sin gluten. ¡¡yeah!!

Los bluesecitos de Jimmy Reed calentaban el ambiente no en vano Neil ya había versioneado a lo largo de la historia “Baby what you want me to do” y “Bright lights big city” y con el menor de los esfuerzos estábamos en zona centro de la pista, en lo que podría equivaler a fila 8 o 9 y ni zona ring por 200 €uris mas, ni zona vip ni leches. Método tradicional, ocupe la pista por orden de llegada.
Pese a su origen vikingo la gente
del norte es tranquila, bien educada y nada escandalosa, respetando bastante
bien los espacios. Cabe decir también que salvo excepciones el promedio de edad
era de 40 para arriba, no en vano nuestro Neil ya les doblaba la edad jaja.
Nos entretuvimos viendo la
sección de guitarras, por ahí andaban, junto con por supuesto la Old Black, y
sus martins, alguna pieza mas especial como la Orange Gretsch de la era Buffalo
que Neil recuperó no hace mucho.
Máxima excitación al ver el
órgano volador, “Danger Bird” colgando de sus cuerdas arriba del escenario,
anunciando que sería fácil que cayera un “Like a Hurricane”, yuhuuu
y en nada empieza el concierto. El
chirimiri noruego que llevaba contenido todo el día, hizo acto de aparición
prácticamente a la vez que empezaba el concierto, ¡qué jodío!, pero ya todo
daba igual. Con la colaboración de mi
chaqueta de lana, que milagrosamente no empapó, mi gorra de Neil and the Horse
de la gira 24 (gracias Mimi y Michel) y el calor del gran jefe y los Chrome
Hearts no había lluvia que mojara semejante espíritu.
Cuando irrumpe en escena el mas grande, a puerta gayola, solo ante el peligro, armado con solo, su acústica Hank y su harmónica al cuello, el mundo se ralentiza y aunque la primera impresión, que no es de las que cuenta, es: “joe que mayor está” jeje, no en vano está a punto de cumplir 80, pero a punto punto. Defiende con solidez y solvencia las preciosas “Heart of Gold” y “Sugar Mountain” (una de mis favoritas).
A continuación tiempo para que
salten al campo los Chrome Hearts, enchufar guitarras, y anunciar la tormenta sonora que se avecina,
retornan a Greendale con “Be the Rain” mas adelante lo harían también
con una larga “Sun Green”. Para entonces ya los 3.000 de Bergen y yo a
la cabeza, se habían olvidado de esa primera impresión, está o no muy mayor. Es
conectarse a la red y los 220 voltios obran en él una metamorfosis que hace
desaparecer al entrañable anciano y el viejo deviene juvenil y galopa a pelo, a
lomos de sus descargas. Prueba de que están en las primeras fechas de la gira,
es el cabreo que se coge con el técnico por que sus megáfonos Greendale no se
escuchan como el quiere. “Save the planet for another day” y una cara de
cabreo, Mirando fatal al pipa de turno, genio y figura.
A partir de ahí, que decir, nuestro Neil, conjura a todos los dioses de la electricidad, los amplis echan chispas mientras se suceden a trote cadencioso y galope tendido, hitazos del calibre de “When you Dance”, “Cinamon Girl”,” Fuckin´Up” , Oh Dios mío, “Hey Hey My My (into the black)” Impresionante como Logerfo, McCormic y Micah duermen el ritmo para que nuestro chamán favorito, exhorte sus conjuros y desate la furia de la electricidad.
Pisamos un poquito el freno, para
un emotivo “Needle and the Damage Done” y un “Harvest Moon” de
lagrimón y ya con la banda recupera ritmo con “Looking Forward”, del
penúltimo álbum que hizo con Crosby Stills and Nash. Hay que decir que contar
en sus filas, pese a la edad con los teclados del gran Spooner Oldham, aportan
si se puede a este repertorio aun mas matices y colores de los ya aportados
habitualmente.
Tiempo no de acelerar, ya que la
cadencia de estos Chrome Dreams marcada por el brujo, no da pie a coger
revoluciones, las canciones involucionan en si mismas dando pie a la energía
que el viejo desprende. Es en este momento en el que la tormenta se desata, extensas
disertaciones eléctricas, “Sun Green”, “Love and only Love”, “Like
a Hurricane” con Micah al órgano Stringman que cae del cielo, “Name of Love” la banda se convierte
en un todo al servicio del mas grande. Qué cosa tan enorme, qué cadencia, qué
enjundia, qué descarga, qué todo y qué nada. Estos Chrome Dreams, no hacen
extrañar a penas al caballo. Son una bandaza y sino Neil no estaría con ellos.
Ya son muchos años, varias giras mundiales y son perfectamente capaces de
respaldar dotando de nuevas aristas a la magia de nuestro Neil.
Nueva parada técnica para coger aire con un trotón “Old man” harvestero con toda la banda, y un adios muy buenas que no permitimos.
Tras el consabido descanso y a la
espera del Rockin´ in the Free World, con el que cerró la noche anterior en
Dinamarca, vuelven a saltar al campo para deleitarnos con un espectacular “Cortez
the killer” de 15 minutazos, en el que la banda echo el resto, incluyendo
la estrofa perdida y de tal nivel que según he leído aparece en “As Time Explodes”
el disco live de la banda que se ha empezado a comercializar en el último Record
Store Day, en doble vinilo. Aqui en youtube telefónico:
De estos Chrome Hearts me quedo,
con la versatilidad de Micah, acústica, eléctrica, mandolina y teclados. El
manejo de los tempos del tandem Logerfo-McCormic que con una cadencia casi
espectral abrían los espacios necesarios para que nuestro héroe diera rienda
suelta y desbocada a sus guitarras, pedaleras, acoples y endiablados feedbacks
marca de la casa. Las teclas de Spooner aportaban si cabe mas textura a esos
temazos y la oportunidad de disfrutar de semejante gran musico.
Sonrisas en todas las caras, la lluvia seguía y todavía nos dio tiempo a acercarnos a fila uno para saludar a algunos de los amigos “rusties” que seguían sujetando la valla. Por destacar haber podido saludar a Scott Sandie, editor del genuino fanzine pre-internautico “Broken Arrow” y creador de aquel legendario fan club “Neil Young appreciation Society” que venía desde Escocia.
Un ejercito de voluntarios ya
recogía papeles, vasos de cerveza y retiraba las planchas protectoras del césped,
mientras mojados, cansados pero felices volvíamos hacia el hotel en busca de
algo de cenar. el sol brilló al día siguiente para poder seguir haciendo turismo
en tan bonita ciudad y revivir y comentar la esplendida jugada de la noche
anterior.
Gracias por tanto Gonsalu.
Mas vale tarde que nunca, y
volver a revivir la experiencia que espero amable lector disfrutes.
Abrazotessss
Manolo Granpa







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