06 abril, 2010

Neil Young Skype Show

Artículo de Nick Paumgarten en el New Yorker Magazine del 5 de Abril 2010

Neil Young

La escena: Una sala de juntas en el distrito del teatro. Jonathan Demme, un cineasta, está sentado en una mesa larga, de cara a una computadora portátil. Lleva puestos un suéter Argyle y unos vaqueros. En la pantalla del portátil hay una imagen (algo punteada)de Neil Young, que lleva puesto un sombrero panamá blanco y una camisa blanca suelta. Él y Demme se comunican por Skype. Young parece aturdido, no sólo como usualmente lo está, sino que también como los usuarios inexpertos de Skype a menudo lo están en los primeros momentos de una llamada.

NEIL YOUNG: ¿Me puedes oír? ¡Hola, hola!

JONATHAN DEMME: Te puedo ver. ¿Puedes vernos tú, camarada?

N.Y.: ¿Hola?

J.D.: Hola, hola.

N.Y.: No te puedo ver colega.

J.D.: ¿Por qué no?

N.Y.: No sé.

J.D.: Estás al aire libre.

(La expresión de Young se alegra. Hace gestos con las manos en la pantalla. Contacto.)

N.Y.: Estás muy “silueteados”. Es algo espeluznante.

J.D.: Tío, te ves bien. ¡Qué diablos!. ¿Dónde estás?

N.Y.: Estoy justo aquí.

J.D.: ¿Hay una piscina justo sobre tu hombro derecho?

N.Y.: ¿Una piscina?

J.D.: Una piscina. Si no, debe ser algo parecido.

N.Y.: Vale, se está bien aquí en California. (Young está en casa, en su rancho, el sur de San Francisco). En realidad estoy en mi área de juegos. Donde está mi computadora. Y mis trenes están allí detrás. (En el fondo, hay un pabellón cubierto. Detrás de Young hay montículos hechos de lo que parece ser madera de balsa). Esas son un montón de montañas. Es una cadena de montañas. Si enciendo algunas luces, lo podrás ver. Haré un ajuste. (Young se levanta, camina hasta el fondo, y acciona un interruptor. Nada cambia. Pero el interlocutor se percata, mientras espera que Young regrese a su portátil, que los montículos de la madera de deriva son montañas colocadas para un tren. El fondo es un modelo ferroviario gigante). ¿Y tú qué estás haciendo?

J.D.: Bueno, estamos en el décimo piso del 311 de West Forty-third Street. Eso está donde entrenamos esta obra teatral Beth Henley que estoy dirigiendo. Estamos en un descanso de veinte minutos.

(Sigue una conversación — esta charla Skype ha sido resumida a beneficio de la audiencia — acerca de “Neil Young Trunk Show”, una película que Demme acaba de grabar, que documenta un concierto que Young y su banda dio dos años atrás, cerca Filadelfia. Es la segunda película de Demme sobre conciertos de Neil Young).

N.Y.: Típico de Jonathan. Otra vez hace lo que hace, y de repente, allí está. Ha hecho un documento interesante del concierto, pero aparentemente, para él hay más que simplemente la función. Hay algo distinto allí dentro, y me gusta. (Se balancea de acá para allá, levantando la mirada ocasionalmente. Recoge unos trocitos de hilo de su camisa y los pantalones, igual que en una llamada telefónica normal).

J.D.: Neil, usted traiga un pequeño extra a la fiesta — confía en la cámara. Sabes que la cámara te ama, y que estás muy a gusto con ella. Sabes cómo hacerlo.

N.Y.: Cuando estás allí, Jon, y tu personal está allí, no me preocupo por nada. Simplemente me desentiendo del asunto. Voy, “no sé si son en mis pelos de la nariz o mi trasero, y me importa una mierda, te digo la verdad, porque sé que son profesionales y todo se verá precioso”. (Young se pone derecho y en adelante mira de reojo a la pantalla). No fue una actuación enteramente buena. Fue una lucha a ratos. La lucha por obtener un “No Hidden Path” apropiado fue larga, y finalmente tuvimos que reacomodarnos para tocarla de forma diferente. Toqué más rápido de lo que normalmente hago. Habría sido más largo si lo hubiera tocado en el tiempo normal, pero. . . (Su interpretación de “No Hidden Path”, una extravagancia a lo Hendrix, ocupa veinte minutos de los ochenta y dos minutos la película). Esa es la prueba, la prueba de la audiencia. “¿Como de larga quieren estos tipos que la toque?” No tiene importancia cuánto tiempo sea, porque es sólo hay una ley que dicta cuánto tiempo debe tener una canción. No tenemos que jugar con esas reglas. No competimos en esa plaza. Simplemente tocamos. Que dura mucho tiempo. Es como el jazz, o la fusión. No sé qué diablos es. Es lo que nosotros hacemos, y cuanto más duramos, más lo hacemos.

… sigue>>

Puedes leer el artículo completo en el enlace de arriba.

ILLUSTRATION: TOM BACHTELL, vía New Yorker.

2 comentarios:

cozmicfolkfan dijo...

Gran documento. Se ve que Neil sigue tan preocupado por lo que hace como cuando empezó. Siempre joven.

Antonio dijo...

De lo último que se habló es de conciertos online exclusivos para los compradores del box en formato Blu-ray.
Una cosa la tiene clara, y es que la tecnología no es enemiga de su música.