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18 agosto, 2014

Crazy Ponys “I SENTADITOS SUMMER TOUR”

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- Oye abuelo, creo que hay unos tipos raros en tu salita de estar.
Y es que el concierto del pasado 25 de julio, en La Sala Super8 de Ferrol, fue algo distinto y motivador.
Por un lado la fecha, el día grande de Galicia. Por otro lado el lugar, La Sala Super8, nombrada mejor sala de música de Galicia en 2013. Con Rubén al frente y Olalla a los mandos del sonido. Por otro lado la banda, los Crazy Ponys. Y por último un público entregado y dispuesto a disfrutar de un rato agradable, buena cerveza y un buen puñado de canciones de Neil Young.
Si bien yo soy parte activa de los Crazy Ponys, esta crónica la baso en lo vivido por nosotros en el escenario, y la respuesta de la gente que nos expresó su parecer una vez concluido el bolo. Hablo de los borrachos, los serenos mienten!!
Desde que decidimos montar un set list acústico, con Edu como bajista, todo estaba en el aire hasta la actuación en el V Rust Fest de Xunquiera de Ambía. Allí las sensaciones fueron buenas, y decidimos tirar para adelante con el tema.
Llegamos al Super8 sobre las siete de la tarde para montar y hacer la prueba de sonido. Y fue entonces cuando la cara de Olalla, la técnica de sonido, empezó a transformarse.
- ¡Sois únicos!, repetía.
Y es que en el escenario montamos una pequeña sala de estar, el primer “Sentaditos Summer Tour” en concepto. Con su alfombra, una mesa camilla con una lamparita, el teléfono rojo y unas revistas musicales. Un perchero, y otra lámpara de pié. Se nos olvidaron los cuadros, pero otra vez será.
Según iba llegando la gente, más acogedor se hacía el lugar.
Después de cenar, como sólo se puede hacer en Galicia, nos dirigimos paseando hasta la sala, dispuestos a pasar un par de horas de puta madre.
Tres cuartos del aforo llenos(era un día complicado con fiestas en todas partes) y muy buen ambiente.
Empezamos tranquilos, más que de costumbre, con Dance Dance Dance, una canción que en directo no logramos hacer funcionar igual de bien que en el local. Después un Old Man creo que bastante digno con el público respetando el silencio total, algo muy de agradecer.
Intercalamos comentarios breves sobre las canciones y los discos de Neil, algo que teníamos pendiente, y la verdad es que la gente respondió con satisfacción. Repetiremos.
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Looking for a Lover, Transformer Man, Far from Home, From Hank to Hendrix, todo iba sucediendo agradablemente, con muy buen sonido, y con una Vicky resolviendo las partes con armónica magistralmente.
Y llegó Heart Of Gold. Se la dedicamos a Pepe. Un amigo que nos había dejado un mes antes, y que también interpretaba temas de Young y de Dylan por esos escenarios lúgubres. Subió Helga, su pareja de escenarios, a cantarla. Emotivos minutos, e inesperada fortaleza ante el reto de todos nosotros. Aunque emocionados, Tanto Helga como nosotros fuimos capaces de terminar la canción, y no parecía fácil.
Algunas cervezas y licores después, Carlos Pita se nos iba del escenario acuciado por unas irrefrenables ganas de hacer pipi. Vicky y yo aprovechamos para arrancarnos con un Motorcycle Mamma en solitario, y muy divertido.
Llegábamos al final, y las bromas y chistes se adueñaban del escenario desde hacía tiempo. En ese clima distendido por las birras, subieron Edu y Alberto, guitarrista y bajista de la banda coruñesa King Jeremy, a hacer un par de canciones improvisadas con nosotros. Así Rockin’ in the free World y Betterman (Pearl Jam) sonaron esa noche, y la verdad es que fue un momento especial.
Ya a punto de recoger, la hermana del fallecido Pepe, nos pidió que interpretáramos Cinnamon Girl, que era la preferida de su hermano. Como negarnos?
Así fue como enlazando con Fuckin’ Up, terminamos un bolo divertido y nuestra primera actuación con attrezzo.
Las sensaciones fueron muy buenas, tanto Carlos a la batería, como Edu al bajo y Luis a la guitarra lo pasaron en grande, y la respuesta de la gente fue espectacular.
Así que dudo mucho que ese haya sido el último bolo de los Crazy Ponys en acústico. Sintiéndolo mucho por ustedes, creo que habrá más.
Gracias Neil por las enormes canciones.
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El set list:

DANCE DANCE DANCE

OLD MAN

LOOKING FOR A LOVER

TRANSFORMER MAN

FAR FROM HOME

FROM HANK TO HENDRIX

HEART OF GOLD (con Helga)

HUMAN HIGHWAY

WINTERLONG

OHIO

UNKNOWN LEGEND

EVERYBODY KNOWS THIS IS NOWHERE

TOO FAR GONE

MOTORCYCLE MAMA

SAIL AWAY

BUFFALO SPRINGFIELD

HARVEST MOON

THE LOSING END

COMES A TIME

ARE YOU READY FOR THE COUNTRY

De sorpresa:

ROCKIN’ IN THE FREE WORLD (con King Jeremy)

BETTERMAN (con King Jeremy)

CINNAMON GIRL

FUCKIN’ UP

Miles de gracias a Ricardo Veiga por enviarnos esta crónica del concierto.




15 junio, 2014

Caprichos de ‘hippy’ viejo

Así se titula la crítica de A letter home por Iñigo López Palacios en el Babelia nº 1177 del pasado sábado 14 de junio.


Ya sabes, pincha encima.

14 enero, 2013

Un viaje cósmico sin moverse de Brooklyn

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Ella cierra los ojos y se entrega del todo al abrazo de ruido y distorsión que parte del escenario. Ellos, los responsables de esa tormenta, tocan en corro, como siempre lo han hecho, riendo, saltando, jugando… viviendo. Vosotros estáis seguramente dormidos, mecidos por las olas de la playa, soñando con que tormentas así, acaben llegando pronto a esta orilla. Nosotros, al otro lado del Atlántico, permanecemos de pie casi sin mover un músculo en un recinto deportivo de Brooklyn y, sin embargo, meciéndonos a la deriva en eso que él llama un “viaje cósmico” . Yo estoy con una sonrisa que no me cabe en la cara y tú… Tú, que plantas a menudo la toalla en estas arenas, seguro sabes de lo que estoy hablando.

Hablo de estar viendo y escuchando en quinta fila a Neil Young y Crazy Horse. Hablo de dejarse llevar por esos casi veinte minutos de tormenta eléctrica, de sufrir con cada palabra llena de amargura por el fracaso de su generación pero también de disfrutar con cada acorde, con cada descarga de energía y rabia. De dolor. Hablo de vivir la canción de su último Psychedellic Pill que bien puede resumir toda una carrera. Me vais a perdonar el inciso ensayístico: Walk Like A Giant no me parece la mejor canción de la pirula psicodélica pero sí es la que más me conmueve. Y creo que es porque esconde rastros de viejas canciones del tío Neil; porque la letra, tan simple, tan tosca, está escupida desde las entrañas y la sobriedad (que rima con verdad); porque la música, ese viaje cósmico del que habla en su libro, Waging Heavy Peace, lo dice todo con una sutilidad construida a base de puñetazos. Cierro la paja mental, o casi. Porque ver tocar juntos, casi pegados, casi pegándose, a Ralph Molina, Billy Talbot, Poncho Sampedro y Neil Young es vida. Porque verlos al lado de ella y verla a ella entregada a ellos y a su viaje, a la tormenta, es amor. Porque yo, que nunca he sido nada parecido a un jipi, siento la puta paz interior sólo con acordarme un rato de ese momento.

El momento es uno de los muchos momentos que llenan el 3 de diciembre de 2012 y el lugar, el Barclays Arena de Brooklyn. Nueva York, claro. Ella me ha llevado hasta allí para celebrar mi cumpleaños de la mejor manera posible. Y ellos lo están celebrando con nosotros. Antes había pasado por escena un grupo llamado Everest y una señora estupendamente fea y guapamente sonriente llamada Patti Smith. Con ella, su escudero Lenny Kaye y un repertorio corto y cristalino que la convirtió en la telonera perfecta. Se quitó los zapatos y los calcetines para gritar que People Have The Power, dejó que Lenny volviera a recordarnos la clase del rock de garaje que nos descubrió en la serie Nuggets, se acordó del tío Neil cantando It’s A Dream y acabó deletreando Gloria con el pabellón ya casi lleno.

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Después, para dejar el escenario preparado para Caballo Loco, hubo un teatrillo con los pipas disfrazados de profesores chiflados que, si pillé bien la gracia, está en relación con el nombre de la gira, Alchemy Tour, que, digo yo, tiene que ver con la portada y el título pastilleros del disco. Y, antes del concierto, el himno americano y Neil, Poncho, Ralph y Billy y el resto de la tropa con la mano en el pecho y bastante guasa en la mirada sobre el escenario.

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En el escenario, por cierto, además de iconos clásicos del neilyounguismo, unos amplificadores Fender de tamaño Gulliver que cobran sentido y se hacen pequeños precisamente en ese Walk Like A Giant. Y con esto no pretendo darme la razón a mí mismo. Supongo que cada uno tendréis vuestras teorías rusties y las mías os darán igual. Y, eso es seguro, a Neil se la sopla lo que yo pueda escribir aquí o en cualquier otro lado. Neil hace lo que quiere y en lo que cree. Y ése es uno de los rasgos de su devenir que me parece más admirable.

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Porque muchos con su trayectoria –y muchísimos más con muchísima menos– habrían sacado un disco que sirviese como excusa para salir de gira y tocar los clásicos, que en su caso son incontables. Pero él no. Él llama a Poncho, a Billy, a Ralph; él reúne a la banda y se la lleva al rancho; él, con ellos, deja que las musas lleguen y mientras se entretienen con un disco de versiones; él, con ellos, pare un álbum que, a estas alturas, está a la altura de los muy buenos de su discografía. Y no es excepción entre los últimos, que ahí están Greendale, Praire Wind o Chrome Dreams II. Ojo, ya sé que no os estoy contando nada que no sepáis vosotros, playeros, que sabéis mucho más de neilerías que yo. Pero es que uno no puede evitar pensar en todo esto cuando en Brooklyn, después de arrancar con Love and Only Love y Powderfinger, el tío Neil aparca en Born In Ontario. Luego llega ese Walk Like A Giant del que no voy a hablar más no vaya a ser que un día nos conozcamos en persona y me lo hagáis pagar.

Acabada la tormenta, Neil Young se queda solo con la acústica en lo que no es nada más que un truco visual. Porque no baja ni un gramo el nivel de intensidad. Siguen las tempestades emocionales con The Needle and the Damage Done y, aquí va otra del último, Twisted Road.

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Acaba la parte sin eléctricas y se suspende por un rato la venta de nachos con guacamole en todo el recinto con Singer Without A Song, Neil al piano y una moza paseando por las tablas y, cuando termina, vuelve Caballo Loco a declarar su fe en la psicoactividad de la Psichedellic Pill. Suena Ramada Inn y nos vamos otra vez de viaje. Ella y yo con esa pareja sentada en el restaurante del hotel y separada por una galaxia. El viaje cósmico, sí. El amor y el desamor, el retrato, la costumbre, el costumbrismo. Una sección rítmica grasienta y tosca como un bocadillo de torreznos, dos guitarras que juguetean sin miedo a equivocarse y, de hecho, equivocándose a veces y un resultado, a pesar de todo, emocionante y bello. Neil Young y Crazy Horse.

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Ellos tocan las canciones nuevas con la pasión de un adolescente, con ganas, con fuerza, con pegada. Se nota que creen en ellas, que están orgullosos de ellas, que viven en ellas. Nosotros también. Acaba Ramada Inn y Neil habla por primera vez al respetable. Dice que estamos muy tranquilos y, como para remediarlo, ahora sí se arranca con el popurrí. Van Cinnamon Girl, Mr. Soul y un F*!#in' Up en el que Poncho juega a chotearse del jefe con la complicidad de los 15.000 del otro lado de la cuarta pared. La iluminación ha cambiado y los focazos rompen no sólo en el escenario sino en las primeras filas. El grupo se divierte y nosotros con ellos, pero no es tan intenso como lo que acabamos de vivir. No es que ya no se crean esas canciones sobre las que han cabalgado tantas veces. Es, supongo, que se sienten más vivos trotando por el presente. Y se nota. Y se agradece.

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Acaba. O casi. La banda descarga Hey Hey, My My (Into The Black) y ahora somos nosotros los que nos ponemos la mano en el pecho ante, éste sí, un himno que nos toca. No sé si soy yo, pero me da la sensación de que aquí les vuelven las ganas y fe. Rock and roll will never die, ya sabes. Y no muere. Queda otro momento amargo, Roll Another Number. Porque esta noche es la noche. Ella me ha traído hasta aquí y con ella me voy sonriendo. Porque esta noche es la noche y hemos aprendido un poco más de la vida viendo a estos tíos. Porque este concierto y este texto tienen moraleja y es que, aunque todo esté lleno de mierda, algunos vamos a seguir hacia delante, haciendo lo que creemos y creyendo en lo que hacemos. Como Neil, Ralph, Billy y Poncho.

Por Pedro Bravo para La Playa de Neil

25 octubre, 2012

Psychedelic Pill: una vez

Neil no ha perdido nada, nada, sigue siendo el mismo y este Drifting Back es un clásico. Ni en nuestros mejores sueños hubiéramos imaginado tanta grandeza, tanta belleza de la arruga del 2012. Las ideas en los solos le convierten en el Coltrane de la Gibson: algo muy hondo, profundo…

Empiezan a llegar las primeras impresiones de nuevo disco de Neil Young. Ésta pertenece a Joserra Rodrigo, el señor de Rockrodriland. Gracias Joserra.

NYCH Driftin' Back

02 diciembre, 2011

... Y la magia se llamó BIG JOHN

La primera vez que tuvimos el placer de escuchar a Big John fue en el II RustFest en Tarifa. Su magnífica voz y su técnica musical nos dejaron a todos encandilados ¿recordáis?.
Ayer unos cuantos tuvimos el privilegio de revivir las sensaciones del verano pasado y os podemos asegurar que a nuestro amigo le pasa como al buen vino: que mejora con el tiempo.
El encuentro fue en "La Negra", un cálido bar musical de Barcelona que se presta a conciertos íntimos. Y allí, sobre una banqueta y parapetado tras sus guitarras y su armónica, Joan lo volvió a hacer.















Ya estábamos advertidos de que el repertorio de su concierto no abarcaba únicamente al Tío Neil, sino que tenía intención de pasearnos por diferentes épocas de la historia del rock. Y, efectivamente, interpretó de manera impecable algunas canciones de Pink Floyd, David Bowie, Muse, Beatles, Pearl Jam y algún que otro tema propio.
La noche arrancó con un dulce "Out of the weekend", con el que suele empezar sus conciertos, seguido de un potente "Love the one you're with" de nuestro amigo Stills y los pensamientos de todos nosotros volaron hacia Daniel. También nos acordamos de él cuando más adelante interpretó "For what it's worth", con la colaboración general del público haciendo coros improvisados.















Con el siguiente tema, Joan consiguió trasladarnos hasta el mismísimo Neil: bastaba cerrar los ojos y dejarse llevar por un estremecedor "The needle and the damage done" para sentir que Young estaba delante nuestro cantando. Tremendo tema, tremenda interpretación.
Los temas y los estilos se iban alternando de forma que el concierto resultó muy ameno. Y él, como buen caballero que es, invitó a Júlia (Rustie Harvesters) a compartir escenario con él haciendo coros en "Ohio" y "Harvest moon".
















Tras casi dos horas de excelente interpretación sin pausa, y con gran pena para nuestros corazones, el concierto concluyó dejándonos a todos con ganas de más.
Sabemos que a muchos de vosotros os hubiera gustado asistir a semejante muestra de buena música y buen hacer, aunque sin duda estabais allí en espíritu. Es más, el espíritu de Sophía se manifestó nuevamente esta vez en forma de oro líquido que olía a costa gallega. En representación de "La Playa" y todos sus seguidores, los "Rustie Harvesters" tuvimos el privilegio de asistir a este concierto y poderlo así compartir con todos vosotros.














Os podemos asegurar que esta magia se repetirá en el III RustFest en Torredembarra gracias a Big John y todos los demás grupos que actuarán ese fin de semana.

PD: Intentaremos subir algún video en breve.

Un abrazo,
Pepe y Ángeles.

14 agosto, 2011

Crónica del II Rust Fest en Tarifa (VII)

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De izquierda a derecha, Gonzalo Bárcena (voz y guitarra), Alberto Bravo (guitarra solista), Edi Clavo (batería)  y Ferni Presas (bajo) fuero los responsables de lo que pasó a continuación.

Estos cuatro amigos, sin más intención que tocar y disfrutar de las canciones, han formado los Shocking Beards, una banda que posee una de las secciones rítmicas mas potentes y legendarias del rock español, curtida en mil batallas con la banda de rock cañí Gabinete Galigarique y que recoge en su repertorio los mejores temas de los mejores músicos y de las mejores bandas del Rock de todos los tiempos (que no son otros que los años 60 y 70 ;-)  Y claro, ¿como va a faltar las de nuestro Tío Neil entre ellas? Imposible.

Ha sido una pena que la grabación que estaba realizando del concierto no haya salido con la calidad mínima que se requiere en estos casos, así que no te puedo ofrecer un streaming de sus canciones. Habrá que esperar alguna otra oportunidad.

Lo que sí te diré es que su repertorio estuvo plagado de versiones de Neil casi desde un primer momento, cosa que los rusties presentes le agradecieron con gritos y aplausos. Y que estas versiones adquirieron una calidad que a más de uno nos dejó con la boca abierta más tiempo del considerado adecuado.

Abrieron con una deliciosa versión del “Friend of the Devil” de los Grateful Dead a modo de aperitivo-prueba de sonido para que supiéramos que no solo hacen versiones de Neil. Y aunque, en principio, algunos quedamos un poco fríos (para muchos era nuestra primera vez con este grupo), fuimos cogiendo irremediablemente temperatura cuando la locomotora de los Beards fue cogiendo potencia. Y vaya si la cogió.

Sonido limpio cristalino, de ejecución precisa, fueron desgranando sus versiones del viejo Neil, entre las que destacaríamos, “Heart of Gold”, “Tell me why”, potentísimo “Cowgirl in the sand” y “Out on the weekend” entre muchas otras gemas del cancionero Neil. Ejecución brillante de cada uno de sus miembros. Cum Laude de Alberto cuyos solos de guitarra y cuyos diálogos/riffs con Gonzalo nos mantuvo a los que allí estábamos pegados a la escena desde principio a fin.

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Y cambiamos el tercio.

Otro de los grupos que podíamos considerar una exquisitez para nuestro modesto Rust Festival es Brass Buttons.

Víctor Navarro (guitarras, coros, teclados y programación),  Juanlu González (bajo), María Palacios (voces), Antonio Serrano (batería y percusión), David Gómez-Calcerrada (guitarras y coros) y David Ponce (guitarra eléctrica) son los responsables de este grupo afincado en El Puerto de Santa María, y quizás por eso su primer trabajo ( Wet behind the ears) salió de la factoría de Paco Loco, aunque con nosotros en Tarifa no pudo estar Víctor, por encontrarse viajando lejos de Andalucía, aunque la banda se creció y no demostró merma alguna.

En la actualidad, a pesar de ser un grupo relativamente nuevo, ya está en la calle su segundo trabajo, consistente en un libro-disco titulado Songs from Outer Space y que nos narra una historia de amor del capitán Sid Rocket en medio de una futurista guerra interplanetaria. Las letras de las canciones, a modo de un álbum conceptual, son las que van construyendo la historia que se completa con unas magníficas ilustraciones del artista José Fragoso (www.fragosoart.com), un viejo amigo de La Playa, y de los que fuimos afortunados en contar con una docena de copias en nuestro puesto solidario.

Y ¿cómo es que este grupo llegó hasta nuestro festival? Pues muy sencillo: porque desde que los conocimos, sus acordes no dejaron de recordarnos a los sones de Neil Young y a los de CSN con sus aires de sonido Costa Oeste, como puedes comprobar tú en los streaming de abajo (aunque la calidad del sonido no les hace justicia y el grabador recogió una mezcla perruna, cosas de ser uno un novato en estas cosas).

Lo que primero me llamó la atención del grupo es la maravillosa voz de María que, aunque ya la conocía por su segundo disco (que había adquirido unos días antes), ya se sabe que el directo es siempre el directo. Pues aquí no hay trampa ni cartón, esa es su voz. Y si no fuera un tópico diría que estando en Bolonia, tan cerca de la orilla del mar, podría confundirse el canto de otra gente de leyenda.

La banda (ese pedazo de banda) hacen una música con personalidad que si hay que ponerle alguna etiqueta, yo le pondría la de folk-country-pop con ligeros toques de rock, muy a la americana, muy actual. Derrochan clase, virtuosismo y buen gusto como para parar un tren.

El repertorio estuvo compuesto principalmente por canciones de su segunda obra, aunque escuchamos algunas canciones de sus inicios y, como no, algunas versiones de Neil Young, como era de esperar.

Y no me enrollo más. Aquí tienes unas fotos y unas canciones de esos fabulosos momentos.

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La noche fue de película. Si fuera posible hacerla por encargo, no podríamos haberla hecho mejor. Sin viento, temperatura agradable, una luna casi llena y un mar en calma que reflejaba su luz lo justo.

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El público llenó por completo el “aforo” de La Cabaña y ocupó parte de la “arena”, dando una imagen relajada y feliz del concierto.

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¿Fue casualidad o las Converse son una de sus señas de identidad? Qué cosas.

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María y la Luna. Sin comentarios.

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07 agosto, 2011

Crónica del II Rust Fest en Tarifa (VI)

 

Y mientras Neil está presente por todos lados, la tarde continua avanzando.

P1020918_1 Ahora viene una de las sorpresas (agradables ) del festival. A Big John (Joan en la vida diaria) lo conocíamos solamente a través de la red y ahora estaba en carne y hueso entre nosotros. Y no había sido fácil: la pérdida del vuelo original en Barcelona hizo que temiéramos por él (más bien por nosotros, claro). Pero al final, tras una noche sin apenas descanso, llegó sano y salvo a Bolonia casi con el tiempo justo de sacar su guitarra. Nada más que por eso ya merece el primer aplauso.

P1020919_1 Aunque ese aplauso se lo gano merecidamente cuando soltó su voz en este Tell Me Why que yo pude grabar y que ahora lo comparto contigo a través de este servicio:

 

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Y siguió con una versión de Don’t Cry, No Tears  adornada con un sol de atardecer que realzaba aun más, si cabe, esta hermosa canción.

 

P1020926_1 P1020927_1 P1020928_1Y mientras el sol iba cayendo poco a poco sobre la Punta del Camarinal, Big John nos pasaba una a una las páginas de su repertorio. Ahora le tocó el turno a Harvest Moon, aunque aun faltaban unos días para la verdadera luna de la cosecha.

P1020935_1 P1020936_1 P1020937_1

Pero la tarde aun se puso más romántica. La playa en calma, sin viento, y un sol que nos dejaba su luz dorada hicieron que los compases de Comes a Time sonaran como nunca antes nos habían sonado. La playa de Bolonia es mucha playa. Y si no que se lo pregunten a nuestra pareja de amigos.

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P1020941_1P1020943_1 P1020944_1 P1020945_1 P1020946_1P1020950_1Pero todo no iba a ser romanticismo. Había que protestar y para eso no hay nada mejor que elegir un tema como Ohio

P1020951_1 Y la cosa no acabó aquí. Aun tuvimos la suerte de escuchar algunas versiones más de Neil  y hasta hubo quien soltó un par de lagrimitas cuando por Bolonia sonó una versión de alguien llamado Stephen Stills. Hay gente para todo ;-)

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Gracias Big John. Seguro que ésta no va a ser la última vez que nos reunamos para escucharte.