01 mayo, 2014

Neil Young y la pesada paz


Alzheimer: En la introducción de la canción ¡Abajo el Alzheimer!, 'Cábalas y cicatrices' (2002), Javier Krahe expone claramente su postura al respecto: "Yo personalmente estoy en contra. Que sé que hay gente que no. Que dice 'que bueno', 'que si esto'. Pero yo estoy en contra. Mi manera de ponerme en contra es, pues nada, ponerme a recordar como loco."
Coche: Extraído de "CSNY/Déjà Vu" (Bernard Shakey, 2008)
  • Neil Young: "Lo más importante era hacerlo gratis. 'Living With War' podría escucharse en Internet, todo el mundo podría descargarlo. Eso era lo mejor de este disco. En una semana, un millón de personas lo había oído."
  • Graham Nash: "Cuando nos lo enseñó fuimos a verle, para escuchar el disco. Esperaba un estudio con altavoces. Pero con Neil, íbamos en el coche. Lo puso a todo trapo mientras veíamos los cañones."

Demencia: (Heart of Gold, 2006)
"Vamos alcanzando esa edad en la que empiezan a faltar los seres queridos" comenta Neil en la introducción de Prairie Wind. "Mi padre falleció hace unos meses. Padecía demencia pero estoy convencido de que estaba bien", resume para luego contar cómo un día un coche patrulla paró detrás del suyo; "la poli", dijo su padre y esas dos palabras le confirmaron que estaba bien.
Demencia: (CSNY/Déjà vu, 2008)
Un veterano del Vietnam comenta a la cámara: "Perdí a tanta gente allí que dejé de llorar, de preocuparme y de contar. Y lo estamos haciendo de nuevo. Los mismos errores. A eso se le llama demencia. Hacer lo mismo y esperar resultados diferentes."
El sueño hippie
(Landing on water, 1986) Lo de "Las balsas" fue tan solo un sueño hippie, zozobrado por sobrecarga; ¿me explico?. Que se haya acabado para ti no quiere decir que se haya acabado para mí. Es una victoria para el corazón cada vez que la música suena.
La pintora
(Prairie wind, 2005) La pintora, de pie, antes de empezar, miró alrededor suyo. Visualizó los cuadros y los pintó tomando los colores del aire. Verde para lo verde, rojo para lo rojo; amarillo para el rayo de luz, negro para la oscuridad del anochecer, azul para la melancolía de la noche. (...) Conservo mis amigos, eternamente. Dejamos nuestra huella en el sonido. Algunos están aquí, ahora, conmigo. Otros ya no. Hay un largo camino detrás mío y os echo de menos. Si sigues todos tus sueños, puedes perderte. Si sigues todos tus sueños, puedes acabar perdido.
Puede parecer caótico, acronológico o una digresión, que divaga o que deriva, pero es tan solo una primera impresión devenida de la sensación de que impera un cierto desorden más propio de una conversación que de una narración. Sin embargo, en cuanto dejas de lado la idea de cómo te esperabas estas memorias y te dejas llevar por la dinámica del escrito, yo diría que disfrutas con la lectura; acaba siendo divertida pues en cada nuevo párrafo puede aparecer algo novedoso. En mi caso, hasta lamenté que se acabara; releí el último capítulo para acabar de atar cabos y al levantar la vista del punto final me supo mal no poder seguir en la cafetería con ellos tres: Larry, Briggs y él.

El primer capítulo sienta las bases: define los protagonistas principales, marca las pautas de la narración y contiene la razón de ser del libro. Viene a ser como la secuencia de los créditos de inicio de una película que introduce y sintetiza la historia que viene a continuación. El resto de capítulos completan y desarrollan lo dicho en este primero. Como si de una carretera se tratara, hay capítulos de posicionamiento, por si aún no ha sido captada la esencia, por ejemplo el capítulo 7 (el siete: signo del pensamiento, la espiritualidad, la conciencia, el análisis psíquico, la sabiduría) lleva por título "El porqué de este libro", quizá por aquello de si llegado aquí aún no te has dado cuenta de lo que va la cosa plantéatelo antes de seguir. Algo que repesca al final del capítulo 23, último aviso a navegantes, indicación de haber llegado al punto de no retorno: "Además, la forma por la forma no me interesa lo más mínimo, así que si te cuesta leer este libro pásaselo a alguien. Fin del capítulo". Seguramente Neil ya habría recibido algún comentario al respecto de cómo iba enfocando el libro y él prefiere, obviamente, mantenerlo. O puede que clarividente, como ha dado muestras grabadas de ser, ya intuyera que ciertos lectores se habrían pasado por el forro del entendimiento el capítulo 22, de título "Anotaciones sobre Ronald Reagan".

El último capítulo es definitorio, además de tener el número de los años que por edad le corresponden está planteado como un sugerente y onírico "travelling" en el que la cámara sigue al Continental y los comentarios de Neil te sitúan en el asiento del copiloto y te das cuenta de que todo el rato ha venido a ser como haber paseado unas horas así: al abrir el libro llega Neil al volante, tomas asiento y él inicia el recorrido hablando sobre lo que le preocupa en esos momentos o le viene a la mente al ver algo que hay en el camino; tienes asiento de primera en su conversación en movimiento, con sus correspondientes 'muletillas' o comentarios repetitivos que se corresponden con lo que más le preocupa en esos momentos, de modo que cada párrafo o página viene a ser como un cambio de rasante que una vez superado puede seguir con el mismo paisaje que había al empezar el ascenso o presentar algo novedoso y cada capítulo, sobre todo los que siguen a los separadores en negro con fotografía, son como esas curvas sin visibilidad que abren una perspectiva diferente a la que tenías antes de entrar: llegas a la curva, la tomas y apareces en otro paisaje, en otro pasaje.

En CSNY/Déjà Vu, Neil miró alrededor suyo, visualizó la situación y la presentó utilizando la música como vehículo para llegar a un término que se encuentra en una zona de guerra; no ya la física en Irak sino la de opiniones controvertidas entre partidarios y detractores de la situación socio-política que se está viviendo. En la última escena, acabada la gira, el solitario motorista recorre la vacía carretera: del ideal americano de "Easy Rider" (1969, Dennis Hopper) sólo queda el veterano de guerra, la cámara lo sigue en su rodar y en una de las curvas, cuando el motorista se inclina para tomarla, la imagen funde en blanco y aparecen los títulos de crédito. Si hasta aquí Neil, cual pintor, había tomado los colores del aire para componer su cuadro al tomar la curva los devuelve al blanco: si para opiniones, los colores; acabada la película aparece el blanco que los alberga todos.
En la portada del libro, Neil emerge del fondo de todas las opiniones, que cual blanquecina neblina opaca se arremolina tras de sí, para poner negro sobre blanco sus memorias. Se muestra cual reportero autorizado del sueño hippie, tal como reza su "pase de prensa" sujeto en la cinta del sombrero; pero cabizbajo, puede que por la pesada carga de recuerdos que, se intuye, sobrelleva con dificultad, puede que porque de esta manera el ala del sombrero le proyecta sombra sobre los ojos y así no ser deslumbrado por las luces y los taquígrafos, algunos de los cuales, se prevé, están al acecho dispuestos a pasar por la criba todo lo que vierta en busca de esa pepita de oro que les permita costearse una satisfacción, o puede que, sencillamente, sea porque lo que sigue en papel proviene más de la percepción de sus otros sentidos que de su punto de vista. Neil se encuentra en ese estadio en el que la balanza anímica empieza a inclinarse hacia la desazón y para mirar de compensar las pérdidas, emotivas y materiales, se enfrasca en el recuerdo como medio de exponer claramente su radical postura en contra de todas ellas. Abrumado por la demencia arraigada entre todos nosotros intenta reflexionar sobre la trayectoria a seguir en la busca de esa paz de espíritu que algunas veces parece dejarnos en la estacada, de esa paz colectiva que ciertos intereses particulares parecen a veces empecinados en mantener bien lejos, de esa pesada paz tras la bruma de las opiniones que, como el tiempo acumulado, los recuerdos vívidos, los sueños no satisfechos y las afectaciones de toda índole, van cargando la barca y no solo la ponen en riesgo de zozobrar sino que obligan a remolcarla si no quieres que quede a la deriva. Neil Young, atoando la pesada paz.
La "Green Board", a caballo.

Llegó balanceándose sobre el agua, con sus galeones y sus armas. Buscando el nuevo mundo en aquel palacio al sol. Y las mujeres eran todas hermosas. Y los hombres firmes y fuertes que ofrecían sus vidas en sacrificio para que así otros pudieran seguir.

La concepción del libro se corresponde con un recorrido sináptico por sus recuerdos en el que se destacan unos temas recurrentes, por importantes o por significativos, que son el estribillo, o mantra, que se repite para hilvanar y cohesionar el conjunto. Son unas memorias planteadas con un concepto muy visual y descriptivo, como si la narración fuera la cámara del vídeo Horseback que sobrevuela los recuerdos como si fueran los elementos del estudio de grabación (fuente de vida pues una vez grabado puedes volver a reproducirlo con pulsar 'play') en el que se alumbra la música, el sonido deja huella y se hacen tangibles las emociones; al fin y al cabo para Neil vida y música vienen a ser lo mismo: "La Green Board está a unos cinco metros de mí. Parece una pieza de museo. Quiero devolverle la vida, y de paso, hacer otro tanto conmigo." (pág.25).
Americana

A Caballo Loco no le gustaron los hombres blancos porque usurparon su amada pradera sin barreras. Él detestó sus avances que ahuyentaron al búfalo del cual su gente dependía para la comida y ropa. Cuando el frío llegaba rugiendo llanura abajo, el búfalo hacía frente a aquellos vientos furiosos ofreciendo su cabeza a la blanca tormenta, como si con ello expiara las dificultades y el malestar. Aquellos fueron los mismos vientos que soplaron contra la cara de Caballo Loco mientras los hombres blancos hollaban cada vez más la tierra.

Neil escribe: "Los Squires tocaban mis canciones y versiones de rock de los clásicos folk como 'Oh, Susanna', 'Tom Dooley' y 'Clementine'" (pág. 61). Habilitado el estudio, la "Green Board" de nuevo operativa y dispuestos los cuatro integrantes que conforman el grupo más cohesionado que ha sobrevivido al paso del tiempo manteniendo su nexo primigenio, Neil no puede por menos que recrear y grabar aquellas canciones que marcaron los inicios de quien un día, cual Cortés, llegó balanceándose a caballo a la soleada California y dejó tras de sí un reguero de mujeres hermosas y de hombres fuertes.
Psychedelic Pill

Lo que te molesta se desvanece tal vez para reaparecer como una sombra, si bien no tan grande. Cuando tu lugar de origen se te aparece, puede que sea hora de regresar a él. En algún lugar ahí delante tus amigos palparán sus propios recuerdos. Hay cosas que no se pueden entender: son esas cosas que cuando te las encuentras te hacen dudar. Ante el fracaso: "donde hay amor, hay siempre esperanza".

La globalización que lleva a fabricar en China para seguir presente en EE.UU, la atención a las personas especiales, la sistemática degradación de la calidad en la oferta musical, la contaminación derivada de los combustibles fósiles, el hedor de la granja porcina industrial, el gran atasco en la vía interestatal: la "Old Black" emula la respiración del búfalo que hace frente a esos vientos furiosos ofreciendo su cabeza a la blanca tormenta y 'Caballo Loco' Neil escribe como si con ello expiara las dificultades y el malestar.
Va por todos los que se quedaron en el camino y le permitieron continuar. A veces ocurre que cuando vas a la deriva ves una luz y se te levanta el ánimo. Sueña sobre cómo las cosas suenan hoy día, escribe sobre ello en su libro.
Y al levantar la vista del punto final me supo mal no poder seguir en la cafetería con ellos tres:
Larry, Briggs y Neil.



Neil Young & Crazy Horse: Horse Back
(Clic y lo ves en la página original)


Pulsa Play en el vídeo y pon el volumen a tope.







6 comentarios:

Ramonet dijo...

Impresionante trabajo, Tasio.
Enhorabuena.

AnselmVille dijo...

Excelente. Creativo y muy útil. Lo estoy leyendo y me ha aclarado conceptos. Muy bueno el análisis de la portada. Gracias!!!

Joserra Rodrigo dijo...

Tasio preciosa entrada! Enhorabuena,!

manologranpa dijo...

Formidable Tasio, muchas gracias. Algún día tendremos que hablar a fondo de esos trucos de maquetación y fondos tan chulos. Abrazote

Angeles dijo...

Felicidades por este trabajo, Tasio. Impresionante puesta en escena de tus comentarios. Cualquier otro formato para hablar del libro me parece, ahora, ineficaz.

Isabel dijo...

Chapeau! Neil se quitaría el sombrero.