Hacia finales de junio me acababa de comprar "A Letter Home", edición en CD, y tras buscar por armarios y cajones pude encontrar el "Discman" Aiwa DX-P1, el primer reproductor de CDs que tuve, hace lustros. Le puse los auriculares del ordenador portátil y me fui hasta el balcón para, en la tranquilidad de la noche, oír, escuchar, la carta a casa tal como en su momento pasé noches de verano oyendo música que a esas horas no podía poner en el tocadiscos. Y vino a ser como si entrara en la cabina del tiempo: el soplido de la aguja deslizándose por la superficie del disco, la caída en el surco con el consiguiente incremento del ronroneo del motor al encajarse en él, el crepitar de las partículas de polvo al chocar contra la aguja lectora como telón de fondo de la música y voz que son reproducidas a partir de lo que el estilete grabador escribió sobre el vinilo, un sonido lejano en el tiempo pero aún presente en el recuerdo, una sonoridad más propia de la maleta tocadiscos sobre la que giró la música del despertar que del equipo hi-fi (alta fidelidad) cuya existencia era conocida a través de catálogos y de visitas a las tiendas especializadas o al Sonimag. Conforme la carta va desgranando sus párrafos, las canciones del CD se van sucediendo, la fase regresiva se va afianzando y los recuerdos van aflorando, bien por la canción en sí, bien por la que evoca; en fin, toda una época.
Días más tarde, último domingo de junio, con motivo de un encuentro familiar, voy a casa de los padres de un amigo de toda la vida. Me abre la puerta su padre: 'Eres el primero, todavía no han llegado los demás. Ven, te enseñaré en lo que estoy metido ahora'. Le sigo hasta el comedor de casa de la abuela y al entrar, a mano derecha, sobre el aparador se encuentra un Prixton VC300. Lo enciende, levanta la tapa, abre una de las puertas correderas y aparecen varias filas de estuches de discos de 78r.p.m, como si álbumes de fotos se trataran. Saca una libreta con su pulcra letra, echa un vistazo a la relación que allí tiene anotada y busca el estuche cuyo número tiene señalado en la lista con un punto azul. 'Estoy catalogando todos los discos de mi padre y, de paso, marco los que me gustan: hallazgos y auténticas joyas', comenta mientras abre el estuche y busca el número de funda que, según su listado, contiene el tema que quiere poner. Extrae el disco de 78r.p.m. con delicadeza y me lo enseña mientras lee lo que pone en el centro y me aporta información adicional sobre el tema musical. Cuando va a ponerlo en el plato veo algo sobre la alfombrilla que me llama la atención. '¿Qué es eso que tiene puesto en el centro?', pregunto con curiosidad. 'Venía con el tocadiscos y la documentación dice que es un adaptador para los discos antiguos', responde mientras pone el disco, mueve el brazo y lo deja caer con suavidad al comienzo del surco, ajusta el volumen y 'et voilà': el soplido de la aguja deslizándose por la superficie del disco, la caída en el surco con el consiguiente incremento del ronroneo del motor al encajarse en él, el crepitar de las partículas de polvo al chocar contra la aguja lectora como telón de fondo de la música y voz que son reproducidas a partir de lo que el estilete grabador escribió sobre el vinilo. Me pasa la bolsa de plástico con la documentación y accesorios del Prixton: el manual de uso, el centro de discos de 45r.p.m, el cable de USB y una funda vacía de un mini-cd. La primera hoja del manual de uso lo dice todo: "Convertidor y Reproductor de Vinilos y Cassete a MP3 VC300". Acaba el disco, lo guarda de nuevo en su estuche y mientras él busca el siguiente aprovecho para sacar el mini-cd del plato (que estuviera o no, no afectaba a la reproducción de los discos de 78r.p.m. porque descansan sobre los nervios de goma del plato y quedan por encima del mini-cd), se lo enseño y comento: 'Esto es un cd de ordenador con un programa de conversión'. Y guardo el mini-cd en su funda. 'Lo había puesto porque era el sitio en el que encajaba y la documentación decía que era el disco que permitía convertir los viejos discos', aduce mientras pone el siguiente disco, ahora ya sin el centro "convertidor". Empieza a sonar el tema y comenta: 'Sí, tienes razón, el disco suena igual sin ese adaptador'. 'Esto es un programa de ordenador', digo. 'Y ¿que tiene que ver el tocadiscos con el ordenador?', pregunta curioso. 'Es para que pueda pasar al ordenador la música de los discos, utilizando este cable', respondo sin entrar en más detalles. 'Ah, pues no me interesa entonces. El ordenador es para escribir y el tocadiscos es para la música', concluye mientras pone otro disco. En esas llegaron los demás y se unieron a la audición. Inevitablemente, buscaron y sacaron a la luz LPs y sencillos de los que en su momento sonaron en el equipo de música situado en el aparador de enfrente.
Coincidencias. Vinilo-coincidencias.
Y entre medias de ambas experiencias vinílicas, resulta que en las dos películas de estreno que veo aparecen el tocadiscos y el disco de vinilo como emotivo vínculo de sus dispares parejas protagonistas, en una restableciendo su unidad en su devenir en pro de la supervivencia y en la otra delimitando el comienzo de su unión y el inicio de su distanciamiento en su búsqueda de la trascendencia. También, tras leer algunos escritos a propósito de 'A Letter Home' he llegado a pensar que para sus autores la 'ausencia de malicia' brilla por su ausencia, es decir, o bien escriben con cierta alegría o bien con cierta malicia.
Coincidencias. Vinilo-coincidencias. Coincidencias de película.
Siguen algunas reflexiones en torno a esta carta a casa, derivadas o inspiradas no solo por la audición del CD sino también por lecturas que han coincidido en el tiempo, o la memoria ha repescado, y que he acabado relacionando:
Parece que el hecho de meterse en la cabina, hablar, o cantar, ante el micrófono y al final obtener un vinilo con un sobre para su envío postal viene a ser como escribir una carta pues el estilete cincela sobre el surco de vinilo las palabras, los sonidos, las emociones (derivadas de las inflexiones de la voz), tal como si fuera el proceso manual de escribir sobre papel. Es fácil relacionar, asociar, el libro de Neil con su padre, escritor, como si fuese su dedicatoria y agradecimiento a quien le inspiró a la hora de narrar historias (una canción no deja de ser una historia musicada); por tanto, que el CD empiece con un "Hola mamá" lo interpreto como su dedicatoria y agradecimiento a quien le apoyó en sus inicios musicales.
La cabina, como recinto cerrado, aísla del exterior y confiere un carácter íntimo y personal pero si dejas la puerta abierta el entorno también participa en la grabación, así es como aparecen un piano , una segunda voz o una segunda guitarra que aportan más matices pero que también complican la grabación y acaban repercutiendo en el resultado final, en la audición. El micrófono está en el interior de la cabina. Lo que está fuera, sea piano, guitarra o voz queda más alejado que lo que está en la cabina. Aquí no hay posibilidad de mezclar para normalizar, sólo hay un micrófono, así que lo que está más lejos ha de 'gritar', o sonar más fuerte, para quedar al mismo nivel que lo que está cerca pero a riesgo de que se produzca saturación. Y el resultado no se sabe hasta que se ha completado la grabación, entonces hay que decidir si se graba todo otra vez o se acepta, o se elige entre, lo que se tiene. Ahí están 'On The Road Again' y 'I Wonder If I Care As Much', si bien aquí el 'desgarro' por saturación amplifica el sentido de desgarro de cada canción, en la primera al reconocer que ya no va a poder ser más a pesar de sus esfuerzos ('con lo que me gusta estar de gira con mis amigos y estoy viendo que no voy a poder seguir haciéndolo') y en la segunda a modo de tardía constatación de que no se esforzó lo suficiente.
La cara A contiene solo canciones a puerta cerrada mientras que la cara B alberga las de puerta abierta.
Las primeras cuatro grabaciones marcan una significativa secuencia. En 'A Letter Home Intro' Neil habla dirigiéndose a su madre, el uso inicial de la cabina, enviar un mensaje de voz que quedara sobre un soporte físico de más entidad que el volátil papel y que permitiera la comunicación sin los condicionantes de saber escribir o leer. En 'Changes', Neil canta, pero casi como si hablara, acompañado de guitarra sobre cambios, o de cómo algo pensado para la voz puede cambiar y ser usado para la música, puede que con limitaciones pero del cambio viene la evolución y con ella se traspasa la limitación. Sigue 'Girl Of The North Country', una canción con voz, guitarra y armónica, todo por una chica, que parece ser la manera natural en la que se traspasan limitaciones técnicas (no cabe nada más en la cabina y el cantante a dos instrumentos) o barreras culturales (porqué tener que elegir entre country o rock cuando se pueden tener ambos). 'Needle Of Death' llega con guitarra, silbo y voz consiguiendo que se erice el vello al tomar conciencia de que el silbido va más allá de ser un recurso instrumental del músico en la estrecha cabina pues el aire que modula la melodía se percibe como esa brisa de acero capaz de apagar el loco diamante más brillante. No es de extrañar que en el vídeo de la canción, Neil, al salir de la cabina, sople para liberarse de la tensión emocional y comente, refiriéndose a la canción, ¡qué fuerte!.
Estas son las canciones ordenadas por año de edición:
Since I Met You Baby / Hunter / 1956
I Wonder If I Care As Much / Everly / 1958
Crazy / Nelson / 1962
Girl From The North Country / Dylan / 1963
Reason To Believe / Hardin / 1965
Changes / Ochs / 1966
Early Morning Rain / Lightfoot / 1966
Needle Of Death / Jansch / 1966
If You Could Read My Mind / Lightfoot / 1970
On The Road Again / Nelson / 1980
My Hometown / Springsteen / 1984
La mayoría de canciones se concentra en la década 1956-1966, las segundas de Nelson y Lightfoot quedan fuera de ese periodo pero ambas son de autores que ya tienen una canción en él de modo que esta segunda canción representativa de cada uno de ellos actúa como reafirmación de su relevancia o reivindicación personal. La canción de Springsteen queda descolgada en el año de edición pero encaja en el recuerdo de la infancia (ir en el coche paterno por las calles del pueblo) y la coincidencia-vínculo entre ambos y el periódico (cuando Neil tenía unos diez años, los domingos iba con su padre a recoger los periódicos para luego repartirlos por las casas y, según la canción, Bruce a los ocho iba a comprarlos para su padre).
En una noticia de primeros de año, encuentro unas declaraciones de Agustín Almodóvar, productor de cine, muy ilustrativas: "En el momento en que he perdido ese poder de controlar la calidad, se está infravalorando mi producto. (...) No te puedes imaginar la cantidad de esfuerzo que ponemos para que nuestro producto pueda verse en 20 metros de pantalla. Creamos una especie de diamante que luego tendrá el poder de ampliarse. Es muy metafórico, los nuevos medios técnicos te permiten lo contrario: comprimir todo eso para que pese poco y circule". Una pantalla de 20 metros es una pantalla IMAX y las salas Imax tienen aura de exclusividad. Pienso en algo más accesible, más mundano, por ejemplo el cine de mi población. Aprovecho que voy a ver el estreno de la semana y pregunto en taquilla por las dimensiones de la pantalla. La respuesta me llega acompañada de una encantadora sonrisa de la taquillera: "la pantalla hace 14 metros de ancho por 6 metros de alto". Con aquella sonrisa no necesité apuntarme las medidas. De nuevo en casa, hago cuatro números con este resultado: suponiendo un móvil que tuviera una pantalla de 6,4 pulgadas (14cm x 7,9cm) veríamos una imagen útil de 14cm x 6cm con dos franjas negras, arriba y abajo, de 0,95cm cada una. Según esto, por longitud, ver la película en el móvil nos supone disponer del 1%. Para tener el 5% de la sala de cine habría que verla en una televisión de 32 pulgadas y entonces cada franja negra sería de 5cm. Ya entiendo porqué sonreía la taquillera, la muy tunanta.
Neil lo tiene claro y tabulado. De hecho dedica una canción de 27 minutos a la cuestión y que, por el minuto 19, sintetiza en tres líneas:
No quieras el mp3 de mi canción.
Cuando con él la oigas, hoy día, sólo percibirás el 5%.
Antes lo percibías todo. Antes lo percibías todo. Cuando los creadores del MP3 desarrollaron el formato pensaban en aplicaciones para poder escuchar radio o televisión (lo que hoy se ha popularizado como "streaming") pero no imaginaban el uso del MP3 como biblioteca que permite llevar "meses o años de música" en un único dispositivo de audio. Neil considera que el soporte mp3 afecta a la música de manera drástica de modo que cuando reproduces el archivo solo percibes una parte del original, según él un 5%, no por ser música digital sino porque el soporte del que partes ya está afectado por la pérdida de calidad, con independencia de si lo oyes en el altavoz del móvil o conectado al equipo de música de casa. En cambio, antes, con el disco de vinilo, el soporte lo contenía todo y ya era una decisión, o según la disponibilidad de medios, del oyente utilizar un reproductor de alta fidelidad (y obtener el 100%) o un comediscos (y quedarse posiblemente con el 5% o menos). Siguen unos comentarios de Neil en la entrevista que le hizo Patti Smith en B.E.A. 2012:
"El otro día, hablaba de mi nuevo disco con un entrevistador que sabía un montón de cosas, o pensé que así era. Y va y me suelta que el nuevo disco sonaba muy pobre de producción. '¿En qué soporte lo estás oyendo?', le pregunté, y, por supuesto, se trataba de audio MP3 en un Mac. Nos empeñamos en hacer que estas cosas suenen muy bien. Es como reducir un Picasso a fondo de pantalla. ¿A quién se le ocurrió tal cosa?. Difícilmente se puede ver, difícilmente se puede apreciar".
Coincidencias. Vinilo-coincidencias. Coincidencias de cine, de película de terror.
Y, llegados aquí, un último apunte a las reflexiones antes indicadas:
Neil ha conseguido revivir el sonido de 1947 de la manera más natural, utilizando una máquina grabadora de aquella época, de cuando él tenía uno o dos años, una máquina destinada a grabar voz, de ahí su nombre original "Voice-o-Graph", y que ha utilizado para grabar música: voces, guitarras, armónica y piano. El resultado es un disco 'revival', tanto en la música como en el sonido, y que para el oyente tiene la particularidad de que suena igual de bien, igual de auténtico, en cualquiera de los formatos de soporte de música actuales, desde vinilo, pasando por CD y acabando en MP3. Y esto ocurre porque como el original ya está "degradado", ya es un porcentaje bajo de lo que ocurrió en la cabina en el momento de la grabación, los sistemas de CD y de MP3 poco más pueden degradar por lo que por esta vez todos los oyentes podrán percibir casi el 100%, sin importar el soporte que utilicen.
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Ausencia de malicia
Dirección: Sydney Pollack, 1982
El término "ausencia de malicia" es utilizado en el ámbito jurídico de Estados Unidos para exonerar de responsabilidad a los periodistas que publican informaciones falsas sin saber que lo eran.
La película cuenta la historia de una reportera que, sin aparentemente proponérselo, destruye la vida de una persona al publicar un reportaje que relaciona a un negociante de licores, dueño de un próspero y legítimo negocio, con el asesinato de un influyente mafioso. Lo que está en contra del negociante es su pasado, ya que su padre había sido un legendario contrabandista muy amigo del asesinado.
Los errores de la reportera son la tríada que cualquier profesional de la información ha de evitar:
No confirma la información que obtiene de una fuente.
No obtiene declaraciones —de asentimiento o desmentido— del principal involucrado.
Pone un título sinuoso que se corresponde en cierta forma con el contenido de la noticia pero como ésta resulta incompleta genera cierta ambigüedad.
Un aviso intemporal a navegantes en el mar de unos medios de comunicación, la prensa escrita en este caso, que anteponen la apariencia, la superficialidad de las cosas, a la veracidad o a la realidad.
En este mar de informaciones e intereses brumosos brillan los diálogos en general y éste en particular:
Estaba escribiendo una carta a mi padre.
¿El contrabandista?.
Sí.
Mantenéis el contacto, ¿eh?.
Sí, lo hacemos.
Hoy día la mayoría de la gente usa el teléfono.
No es lo mismo. Es más fácil telefonear pero, entonces, ¿qué te queda?.
Solo los amantes sobreviven
Dirección: Jim Jarmush, 2013
Adam, desencantado músico ermitaño en Detroit, y Eve, vivaz lectora ahora en Tánger, nos consideran unos zombis: una humanidad degenerada y consumista que ha contaminado hasta su propia sangre y que ha dilapidado los recursos naturales e ignorado los conocimientos científicos, de Tesla y otros, que le hubieran permitido cuidar tanto de su generación de valor como el impacto en los demás y el medio ambiente.
Más, en esta misma Playa, haciendo clic sobre el cartel.
El tocadiscos y el vinilo están presentes en la película. El tocadiscos como elemento activo de la relación y el vinilo como referencia de valor:
Adam tiene un tocadiscos en su sala de estar que es el vínculo entre su pasión, la música, su amor, Eve, y la rutina diaria que le va desgastando el ánimo. Adam y Eve, separados en el inicio, giran a la par como el disco que suena en el tocadiscos. Y una vez juntos, vuelven a girar, emparejados y lentamente, al son del tocadiscos. Y es que este viejo mundo continúa girando.
La noche que salen de 'marcha' para contentar a Ava, la alocada hermana de Eve, en el bar en que están tomando unas copas se trapichea con vinilo 'virgen', un disco de vinilo sin nada grabado.
Ella ha venido desde Tánger, él observa la calle tras las cortinas. Ella tiene un iPhone, él equipo de los años 70. Es fácil para un tocadiscos emparejar caracteres tan dispares. Y es que este viejo mundo continúa girando.
El Dr. Will Caster está trabajando en el terreno de la inteligencia artificial. Entre sus colaboradores están su mujer, Evelyn, y su mejor amigo, Max. Sin embargo, Will está en el punto de mira de unos extremistas anti-tecnológicos que acabarán siendo los catalizadores de su propia trascendencia y de sus derivadas consecuencias.
Pero la trascendencia se queda en la pantalla y no llega al patio de butacas, o al menos no llegó hasta donde me encontraba; viene a ser como un plato cocinado con ingredientes cuidados y de primera calidad pero que ha quedado 'poco hecho', que no ha llegado al punto o que le ha faltado un hervor. No obstante, abre una ventana amplia, cinemascope, a la vinculación de la tecnología con la ética y la ecología. Es como si las teorías de Russell L. Ackoff se hicieran tangibles a través del centro de datos que construyen en mitad de la nada. Luego, el querer ir más allá (la teoría llega al cuarto nivel y el centro de datos está en el quinto) y la contradicción lógica que una persona soslaya de manera casi innata pero que a una máquina conduce al 'error' (aquí resuelto con un diálogo entre Max y Evelyn en nombre del amor: "Me he pasado la vida tratando de reducir el cerebro a una serie de impulsos eléctricos. ¡Cuán equivocado estaba!. La emoción humana puede contener un conflicto ilógico: puede amar a alguien y sin embargo odiar las cosas que hace. La máquina no puede reconciliar eso.") cierra el círculo y se vuelve al comienzo, a esa puerta que se abre al público atrancada con el teclado de un portátil, si bien unas gotas caídas del cielo apuntan hacia un más allá de lo visto.
Will y Evelyn son dispares pero son pareja, están casados, y en su centro emocional se encuentra un tocadiscos y, como uno, un disco en especial: el disco con el que Will apareció bajo el brazo en aquella lejana, pero presente todavía, primera cita. De hecho, el tocadiscos tiene un lugar preferente en el jardín de su casa, un jardín que Will está preparando contra cualquier interferencia externa. Un lustro más tarde, cuando el sistema que dice ser Will intenta captar a Evelyn lo hace preparando una cena romántica en la que vuelve a estar presente un tocadiscos y el disco que los unió. Y es que este viejo mundo continúa girando, pero unas veces sientas la cabeza y otras vas a la deriva.
Durante 130.000 años nuestra capacidad de razonar se ha mantenido inalterable. La inteligencia combinada de los neurocientíficos, ingenieros, matemáticos y... 'hackers' de este auditorio palidece al compararse con la inteligencia artificial más básica. Una vez activada, una máquina sensible puede superar rápidamente los límites de la biología y en poco tiempo su poder analítico será mayor que la inteligencia colectiva de todas las personas que han pasado por la historia del mundo. Ahora imaginen tal entidad con una gama completa de emociones humanas además de una consciencia propia. Algunos científicos denominan esto 'La Singularidad'. Yo lo llamo 'Trascendencia'.
Russell L. Ackoff fue pionero y promotor del enfoque de sistemas y co-autor, junto con Frederick E. Emery, de un libro fundamental para analizar las relaciones entre el pensamiento sistémico y el comportamiento humano, un elemento básico para el estudio de los sistemas con propósitos (+Wikipedia). He aquí unas muestras:
Lo espiritual en la perspectiva de los sistemas corresponde a la transformación en unidad de todas las partes para que, por medio de la colaboración, se consiga el propósito del sistema.
Al efecto de paz y plenitud, de identificación entre las partes y los sistemas entre sí, y además la identificación con un ideal universal de todas las partes y los sistemas le llamamos trascendencia.
A la capacidad de cada parte y de cada sistema de autorregularse y convertirse en red le llamamos ética.
Un sistema de cuarto nivel es una red y está autorregulado (ética), es pleno, altamente productivo y está en paz consigo mismo y los demás, y es responsable socialmente (ecológico) al cuidar tanto de su generación de valor como el impacto en los demás y el medio ambiente.
Hola! The first show of the Australian leg of the Alchemy tour in Perth was fantastic. The spirit of the shows of 2012 has continued. The show started with usual intro of A Day In The Life and followed by the Australian anthem. Set list was similar to the US shows except for a new song about the hole in the sky and solar energy. One of the highlights was a very animated Fuckin' Up. Encore was Roll Another Number. A day sightseeing tomorrow and then Off to Adelaide. Adios
Gracias a Robert Sampimon, ya tenemos una pequeña crónica del primer concierto de Neil Young en Australia. Nos ha sabido a poco, pero ya sabéis que Australia está muy lejos y que los envíos son caros.
Lo mejor de todo es el anuncio de esa nueva canción, A Hole In THe Sky, que hará las delicias de los rusties del mundo entero (y a alguno de Oviedo, en particular). Eso demuestra que a sus 65 tacos, el Tío Neil sigue componiendo y sorprendiendo al personal con la misma ilusión del primer día. Este Neil…
There's a hole in the sky There's a hole in the sky There's a hole in the sky Don't forget it now There's a hole in the sky
Hey pretty baby won't you take a ride with me I love the sun Make my engine run, be my destiny I love the sun Come on baby take a long ride with me I love the sun
There is a hole in the sky There is a hole in the sky There is a hole in the sky Don't forget it now There is a hole in the sky
Keep on working on the poisoned pipeline I love the sun Rake that money in and cross the border line I love the sun Keep on working you're running out of time I love the sun
There's a hole in the sky Don't forget it now There's a hole in the sky Don't forget it now There's a hole in the sky
I'll never burn again that dying energy I love the sun For when I tap the sun i feel so free I love the sun It's good for growing trees so why not you and me I love the sun
I love the sun I love the sun
There's a hole in the sky
Don't you forget it now Don't forget it now
There is a hole in the sky Don't forget it now There's hole in the sky There's a hole in the sky There's a hole in the sky
Gracias Robert (y gracias a Rusted Moon y a Roel por su emisora neiladicta) por esta primicia. Ahora, a disfrutar un poco mientras llega el verano.
El siguiente de la lista va a ser nuestro amigo Chani, de CeeSeeNe.
Ya sabes, aquí tienes un previo y si te gusta, te puedes descargar una copia en formato PCM, comprimido en Flac, con mejor calidad todavía.
Para hacerlo sólo tienes que enviar un mail a neilyoungnoticias@gmail.com y nosotros te enviaremos una invitación a esa dirección de correos. Totalmente libre y totalmente legal. Si hacemos esto es porque nos gusta compartir la música de Neil Young con toda la peña.
La imagen de arriba es la portada por si te quieres tostar un CDr. Puedes guardarla directamente desde aquí, aunque antes pica sobre ella para que amplíe y gane calidad.
Y aquí tienes el reproductor…
¿Es posible que todavía no tengas en tu colección la actuación de los antiguos miembros de Buffalo Springifield en el Birdge School Benefit último?
Pues todavía tienes una oportunidad para hacerte con sus actuaciones, y gracias a uno de nuestros rusties preferidos: Mike “Expecting To Fly” Cordova. ¿Cómo?
No está Neil, pero Buffalo Springfield siempre sonará bien, sobre todo ahora que parece que han sacado sus cabezas en el Bridge Benefit de este año.
Además, está comprimido en MP3 pero… es lo que hay.
BUFFALO SPRINGFIELD Huntington Beach 1967 [no label, 1CD] Live at The Teen And Twenty Club, Huntington Beach, CA; August 11, 1967. Very good audience recording.
For those who are still feeling the rush of listening to the reformed Buffalo Springfield at the recent Bridge School Benefit, here’s a slice of Buffalo history - the complete Huntington Beach show from 1967.
First Set Track 01. Pay The Price (13.8MB) Track 02. Nobody’s Fool (9.3MB) Track 03. Nowadays Clancy Can’t Even Sing (9.1MB) Track 04. Rock And Roll Woman (16.6MB) Track 05. My Kind Of Love (10.1MB) Track 06. For What It’s Worth (10.0MB) Track 07. Bluebird (30.4MB - visit the html page to download the track)
Second Set Track 08. Mr. Soul (31.6MB - visit the html page to download the track) Track 09. Go And Say Goodbye (9.3MB) Track 10. Hung Upside Down (13.3MB) Track 11. Midnight Hour (8.3MB) Track 12. Do I Have To Come Right Out And Say It (9.9MB) Track 13. Leave (10.7MB)
Lineup: Stephen Stills - guitar, vocal Richie Furay - guitar, vocal Doug Hastings - guitar Bruce Palmer - bass Dewey Martin - drums, vocal
Announcing a source for all available unreleased Neil Young songs for anyone with an internet connection. Ten years ago, I completed the Archives Be Damned 2000 project with lots of help from lots of folks. I kind of wanted to do something to commemorate that special time for me and also I've been thinking of how best to use the use the internet to share unofficial, non-commercial recordings. I tend to think that having live shows and compilations available "in the cloud" so to speak would be very cool. No storage required; you want to listen to what Bad News from the Bluenotes tour? No prob, log in and listen. Of course, you can download to your computer if you'd like. Anyway, I came up with 69 tracks (I think there are two versions of Kansas; one from '99 and one from '07.) With approval from Aaron Wiedman, I used many of the tracks from his excellent '06 compilation to complete this project. One of the beauties of this is that it's a living beast. I can easily remove and add tracks. There is a choice between MP3 and FLAC files. The MP3's will play directly from the site. Or you can download them. The Flac files are available for download and provide an option for those that insist on lossless formats. The files are at two different sites with a subtle username difference. Here's the music:
MP3 files: http://www.mydrive.ch/login username: neilfan@neilunreleased1 [that last character is the number one] password: unreleased
NEIL YOUNG Attack Of The Bonus Tracks [no label, 3CD] Outtakes, demos, live recordings from 1965 to 1989. Quality varies from good to excellent stereo.
This 3-CD set brings together the bonus tracks only from six obsolete American CD-R bootlegs. The discs were expanded editions of “Time Fades Away”, “On The Beach”, “American Stars & Bars”, “Hawks & Doves”,”Re-Ac-Tor” and “Eldorado”.
“Eldorado” was already available officially (albeit only in Japan), “On The Beach”, “American Stars & Bars”,”Hawks & Doves” & Re-Ac-Tor” were later released officially, and there are now superior bootlegs of “Time Fades Away”. The sound quality of most of these tracks is not especially good, but it is always at least listenable. This is the one-stop destination to get all of these tracks without searching for six otherwise now worthless discs. - Philip Cohen
Disc One: Elektra Demos 1965: 1. Sugar Mountain (Omitted. Available on “Archives Vol.1″) 2. Nowadays Clancy Can’t Even Sing (Omitted. Available on “Archives Vol.1″) 3. Run Around Babe (Omitted. Available on “Archives Vol.1″) 4. Don’t Pity Me Babe (A.K.A. “Ballad of Peggy Grover”)(Omitted. Available on “Archives Vol.1″) Track 105. Ain’t Got The Blues (3.6MB) 6. The Rent is Always Due (Omitted. Available on “Archives Vol.1″) 7. When It Falls, It Falls on You (A.K.A. “Extra Extra”) (Omitted. Available on “Archives Vol.1″)
Track 108. The Needle & The Damage Done (from Johnny Cash T.V. show Feb.17, 1971) (3.0MB)
Live at The Boston Tea Party March 1, 1970: Track 109. Cinnamon Girl (4.8MB) Track 110. Cowgirl in The Sand (16.1MB - visit the html page to download the track)
Outtakes & Demos 1974: Track 111. Pocahontas (4.5MB) Track 112. Star of Bethlehem (3.6MB) Track 113. Love is a Rose (3.1MB) Track 114. Campaigner (4.7MB)
Demos & Outtakes 1975-76: Track 115. Will to Love (9.9MB) Click here if you reside in the United States Click here if you reside outside the United States Track 116. Captain Kennedy (3.9MB) Track 117. Look Out For My Love (5.3MB) Track 118. Too Far Gone (3.6MB) Track 119. River of Pride (4.6MB)
Disc Two: TTrack 201. Like a Hurricane (Live at Hammersmith Odeon,London Mar 31,1976) (12.4MB - visit the html page to download the track)
Outtakes 1977: Track 202. Human Highway (4.2MB) Track 203. Already One (6.3MB)
Acetate with Bobby Charles: Track 204. You’ll Always Live Inside Me (4.4MB)
Outtakes 1977-78: Track 205. Powderfinger (4.6MB) Track 206. Hold Back The Tears (6.8MB) Track 207. Sedan Delivery (7.4MB)
Outtakes From “Old Ways” 1984-85: Track 211. Old Ways (4.8MB) Track 212. Depression Blues (5.4MB) Track 213. California Sunset (3.8MB) Track 214. My Boy (4.0MB) Track 215. Are There Any More Real Cowboys? (3.9MB) Track 216. Silver and Gold (4.4MB)
Added exclusive bonus track: Track 217. If You Got Love (studio version from CBS international Netherlands test pressing) (4.6MB)
Disc Three: Demos 1982: Track 301. Raining in Paradise Track 302. If You Got Love Track 303. Mr.Soul
Live at The Mike Bloomfield Tribute, The Ritz, New York City March 2, 1981: Track 304. Baby What You Want Me to Do Track 305. Sweet Little Rock n’Roller/Nadine
Live at Wembley Stadium, England April 16, 1980: Track 306. Rockin’ in The Free World Track 307. Mother Earth
Demos & Outtakes 1986: Track 308. Weight of The World Track 309. Hanging on a Limb Track 310. I Wonder Why
San Francisco Earthquake Benefit, Live From The Cow Palace Nov 26, 1989: Track 311. Hey Hey, My My Track 312. Rockin’ in The Free World Track 313. Heart of Gold Track 314. Crime in The City
Una rareza y una curiosidad. Alguien se ha tomado muchas molestias para reunir estos tres discos. Lástima que nos llegue destrozado en MP3 encima de la mala calidad de los originales. Pero eso es lo que hay. De todas formas, muy agradecidos a Mr. Cohen y a BigOzine.
Los enlaces los tienes en las mismas pistas y en las mismas carátulas.
Bueno. Por fin. Un poco tarde, pero espero no defraudarte. Acabo de llegar de mi periplo arago-gallego-leonés y me he puesto rápidamente a meter aquí todo los recuerdos de ese par días magníficos que me pasé con los playeros y con el Tío Neil. Y, sobre todo, las fotitos, que yo sé que las estás esperando.
La primera de la tarde, en la frente. Mi maleta decidió darse una vuelta hasta Madrid antes de recalar en El Prat. Cosas de los aviones. Pero en fin, tampoco uno necesita cuidar tanto la imagen como para no cambiarse una tarde.
Lo mejor es que Pepe ya me estaba esperando impaciente por hacer una batida por Barcelona. Ya antes de salir del aeropuerto, David me dio por teléfono unas indicaciones de dónde podía alojarse Neil Young y su equipo; y Pepe ya tenía su propia fuente de información, así que recoger a Jose en el centro y largarnos de batida por esos sitios, fue cosa de un plis-plas.
En el primer hotel (el Arts) y con la pinta que teníamos, ni siquiera lo intentamos. Demasiado para nosotros. Así que nos dimos un paseo por los alrededores y sacamos algunas fotos interesantes, como la de este par de playeros en la playa, como tiene que ser.
En el segundo hotel ya era otra cosa. Mucho músico, mucha gente del Primavera, pero ninguna conocida por nosotros. Así que nos tomamos algo, pasamos allí un buen rato y, un poco desanimados, nos largamos con viento fresco a resolver el alojamiento y dejar a Pepe que pase un rato por casa, que la familia también tiene derecho a verle.
Por la noche decidimos dar un paseo por los alrededores. Quedamos con un rusty de Seatle, Harry O, un personaje con un montón de conciertos a sus espaldas (59, creo, o ¿eran 95?) y cosas curiosas que contar. Cervecitas, tapitas y un rato de charla en una de las terrazas preferidas de Jose.
A la mañana siguiente, reunión playera en una terraza de la Diagonal. Pero antes, Jose y yo habíamos quedado para pasar por las tiendas de discos de la calle Tallers y otras. Así que a la 1 más o menos, nos subimos en el Metro y… nos equivocamos de línea (cosas de catetos). No pasa nada, vuelta atrás y a buscar el tranvía rápidamente que la hora se pasa. Con las prisas, cogemos el tranvía equivocado (y eso que solo hay dos) y… vuelta a empezar. Total que todo el mundo en el sitio y nosotros dando vueltas como dos paletos por medio Barcelona. ¿Será cosa del jet lag?.
En fin, tarde pero llegamos al sitio y allí estaban, por fin. Playeros y playeras de carne y hueso:
De izquierda a derecha: Christian, Ramonet, Francisco, Iolanda, Ignasi, Joseph, Joan, Carlos, Jorge, Mª Ángeles, Pepe, César, un servidor, Harry, Jose, Isabel y Debby (nuestra nueva playera neoyorquina).
¡Ah! No pienses que Isabel vino en monopatín, son cosas de Darío, el fotógrafo. Aquí lo tienes.
Claro que no estaban todos, así que será mejor que te ponga aquí otras fotos. Te pido disculpas si faltas, pero con el jaleo, alguno foto se me escapó (si tú o alguien la tiene, que no deje de enviármela, por favor).
Pepe
Ramón
Ángeles
Ignasi
Carlos
Isabel y Darío
Jorge
Joan
Debby
Francisco
Josep
Christian
Harry
Jose
Norberto
Xabre
Brexa
Vicky
Héctor
Miguel
Edu
Xavi
Y todavía faltan algunas imágenes de gente que se incorporaron más tarde.
Pepe había acertado en el sitio. Allí había un buffet libre con asador de carne y plancha de pescado. Lo único malo es que un sábado, estaba hasta la puerta, así que Ángeles, nuestra negociadora de casos sin remedio, consiguió que nos buscaran varias mesas y al cabo de un rato estábamos todos comiendo a dos carrillos. De fábula. Solo nos faltó rematar la faena con una buena tarta y cantar un “cumpleaños-feliz”, pero bueno, no se puede tener todo en esta vida. La próxima vez será.
El tiempo se me pasó volando. Casi sin darme cuenta, entre charlas, bromas y demás, estábamos ya camino del Forum. Allí estrechamos relaciones aun más. Se nos unieron Carmen y algunos más. Como tenía que ser, el Comando Galicia y el Comando Valencia, se llevan de maravillas. Aquí los tienes.
Incluso se prestaron mutuo apoyo para dejar huella en la banderola.
Ya solo me quedaba pasar por ventanilla y recoger mi entrada, y para sorpresa mía, se quedan con ella y me dan una especie de tarjeta de plástico con texto escrito con tinta infrarroja. Una pasada. La gente, que ha tenido que pasar por una taquilla al efecto, esta que trina. ¿Es que la organización no sabe que para nosotros, la entrada es importante? Espero que esto no sea una costumbre y se dejen de rollos en eventos futuros. Mi entrada la quiero.
En fin, cacheo de costumbre (yo nunca llevo bocatas ni armas ;-) y para adentro.
El recinto es grande, pero el sector duro de la Playa lo tenemos claro: solo Neil Young.
Carmen nos avisa que el escenario de Neil se abrirá a las 6, así que nos situamos en la barrera dispuestos a colocarnos delante. Otro rato de charla y bromas.
La zona se va llenando y por todos lados se ven seguidores de Neil con camisetas alusivas de todas las épocas y estilos.
Cuando quitan la cinta, aquello parece la salida al recreo. Todo el mundo corre y algunos, sin mirar, hacen que Ángeles tenga un percance, y aunque afortunadamente nada grave, el susto no hay quién se lo quite.
Al final todos estamos más o menos al principio y un poco a la izquierda del escenario, muy cerca.
Todavía es temprano y tenemos una horita de actuación de The Jayhawks. Buenos no es Young, pero tampoco están nada mal. Buen comienzo.
De todas formas, durante todo este tiempo, el “pajarito” ha estado arriba, observándolo todo, como un buen presagio de lo que se nos avecina.
Y casi sin dejar salir a los Jayhawks, los operarios de Neil invaden las tablas. Algunas son caras ya conocidas de anteriores conciertos y eso hace que nos volvamos aun más impacientes, sabiendo lo que se nos avecina.
Woody se une a nuestro grupo, en el rincón de la izquierda, y a su lado se sitúa el viejo piano.
Y cuando Larry Crag da los últimos retoques a la Oldblacky, algunos nervios se desatan y se le jalea casi como al propio Neil.
Algunas personas están tan excitadas que no tienen muy claro cómo utilizar algunos cachivaches y no les importa observar el escenario desde la lejanía. Total, lo que queremos, no necesitamos verlo para sentirlo.
Y así transcurre el tiempo hasta que un rumor se levanta entre el público que, poco a poco, se convierte en griterío. Nuestros amigos están ya sobre el escenario. Neil con una camisa de cuadros (¡que raro!) llega al centro del escenario. A su derecha Ben Keith con unas gafas rojas muy psicodélicas, tras él se sitúa Rick Rosas y sobre la batería observo la gorra de Chad Cromwell. Frente a nosotros, detrás del piano, están Pegi y Anthony Crawford. La banda está preparada. El Europe’09 Tour va a dar comienzo.
Todos estamos expectante por oír los acordes de la primera canción del tour, incluso algunos tenemos hechas nuestras apuestas. Y por fin… tras rasgar la guitarra un par de veces suena… (todos perdimos, je, je)
¿La reconoces? Efectivamente, se trata de Mansion In The Hill… Los nervios se desatan y la electricidad de su ritmo se contagia. La gente baila, grita, aplaude, canta, silba…El concierto que tanto hemos esperado, acaba de empezar.
No estoy muy seguro, pero creo que es la primera vez que Neil da comienzo a un concierto con este tema, aunque lo ha utilizado en varios tours con Crazy Horse e incluso en un concierto acústico. Cierto o no, nosotros ya estamos en situación.
Casi sin descanso, nos llama la atención los sonidos de Cromweld y tras ellos los rasgueos de guitarra de Neil. La locura: Hey, Hey, My, My entra en el recinto como un vendaval. Ahora sí, todo el mundo canta la letra. Hasta yo me olvido de uno que hay a mi lado grabando el concierto y grito como el que más.
La batería suena potente, más que en las anteriores ocasiones, creo. Y la guitarra de Young… para qué contarte. Se desata la locura.
A continuación, Neil Young se viene a nuestro rincón y se sienta delante del piano. Suenan los acordes de Are You Ready For The Country? Debby no se puede reprimir y grita su Yeahhh! A mí, personalmente, no es que me vuelva loco, pero no dejo de reconocer que las manos de Ben Keith hacen de ella una obra maestra. De hecho, cuando finaliza, Neil Young sonríe abiertamente y golpea cariñosamente a Keith en la espalda a modo de felicitación. A nosotros no nos pasa desapercibido el gesto, ya que no es algo habitual en el serio y casi siempre seco Young.
Pero Neil no se duerme. A continuación nos regala un tema traído desde el recuerdo: Everybody Know This Is Nowhere. A juicio de Pepe, idéntico a la versión del disco. Tras los aplausos, suena a mis espaldas el grito de ¡Auténtico, auténtico! Y no puedo estar más de acuerdo con su autor. Juzga tú.
Pero la locura sigue. Al ritmo de los tambores de guerra de Chad Cromweld, da comienzo lo que para mí ha sido la verdadera sorpresa de este tour 2009: la versión eléctrica de Pocahontas.
La verdad es que no estoy seguro a qué se debe. Puede que sea a que la batería ha conseguido imprimirle un genuino ritmo Neil.
A estas alturas del concierto, el publico está ya entregado, pero el ritmo no para y suenan los acordes de Spirit Road, un tema del Chrome Dreams II (gracias colegas). Su ritmo se pega a nuestros oídos durante más de 5 minutos y Neil la finaliza con uno de sus rifts.
Luego su voz (Gracias colegas. Estoy contento de regresar a este bonito lugar…) suena por los altavoces.
Pero los que nos alegramos de verdad fuimos nosotros cuando escuchamos crujir la Old Black con las notas de Cortez The Killer, en mi opinión, una de las dos joyas de este concierto.
Si al principio todos coreamos a la vez la letra de la canción, al final todo el mundo se ha dejado llevar por su hipnotizante ritmo. Esa guitarra que corta como un bisturí, te va penetrando poco a poco en la carne hasta descubrirte alguna fibra especial, algún sentimiento medio desconocido para ti mismo incluso, hasta transportarte hasta algún lugar mágico. Para mí fue el punto máximo del concierto. Dame tu opinión.
Magistral.
Pero Neil no te da tregua. Detrás de esta obra maestra nos obsequió con otro de sus emblemáticos títulos: Cinnamon Girl.
En él, Young volvió a sorprendernos al final de la canción haciendo gestos con los brazos abiertos al compás de la música mientras la gente coreaba. Una pasada para los que lo conocen bien.
A partir de aquí, Neil Young afloja el pie un poco. Cambia la guitarra por el órgano de aire del final del escenario e interpreta su conocido Mother Heart acompañándose de la armónica.
Cuando coge su Martin, casi todos estamos seguros de lo que viene ahora y las notas de The Needle And The Damage Done empiezan a volar por la tarde de Barcelona. Algunos no se pueden reprimir y cantan al mismo ritmo que el autor.
Sublime.
La cosa cambia cuando vemos que Pegi se acerca hacia nuestra banda y se sienta al piano. Anthony Crawford se sitúa junto a Neil en el centro del escenario, mientras que Ben Keith se sienta en su slade-guitar del otro extremo. Regresamos al Folk con Unknown Legend. La verdad es que suena increíble.
Y casi sin respirar, Neil & His Electric Band dan rienda suelta al archiconocido Heart Of Gold. Su ritmo dulzón y su amable melodía te hace sentir casi inmerso en el paisaje de las praderas americanas.
Pero tranquilo porque esta fase del concierto aun no ha acabado. En segundos, la Martin vuelve a cantar y esta vez con otro de los temas emblemáticos de Neil Young: Old Man. Aquí Larry Crag ocupa un lugar a la izquierda del Tío y arranca las notas necesarias de un banjo, de una forma pausada y tranquila, que hace las delicias de muchos de los presentes. Ahora, muchos de los aplausos son dirigidos hacia su persona. Y casi sin que nos diéramos cuenta nos vemos a Neil remedando al público en un Oe-oe más propio de un campo de fútbol. Las cosas de la emoción.
Lo que vino a continuación, fue otra de las bombas de Neil Young en Barcelona. Cuando la Old Black anunció ese ritmo que, más que transportarte, parece que te mece al compás de la corriente, todos nos preparamos para una nueva dosis de Down By The River, solo que esta vez era una realidad, el sonido se hacía delante nuestra y el mago podías verlo con tus propios ojos.
En los punteos… parecía que la guitarra podía llegar a hablar. Algo mágico.
Detrás, seguramente para hacernos regresar de nuevo a la realidad, le tocó el turno a Get Behind The Wheel, un tema de Fork In The Road, su nuevo disco, que traía en el equipaje.
Y ya sentí el final cuando sonaron los acordes de Keep On Rocking In The Free World. Yo no sé quién cantaba más alto, Neil o nosotros.
Aquello fue subiendo de tono poco a poco, hasta un punto en que Rick Rossas y Chad Cromwell marcaban el compás. Un compás de locura que desembocó en un relampagazo de la Oldblacky que formó una tormenta eléctrica al final de la canción. Algo que solo Neil “Huracán” Young es capaz de organizar. Formidable.
La despedida estaba ya encima. Los músicos se reunieron en el centro de las tablas para saludar y fue entonces cuando Chad Cromwell trajo a Neil una bufanda del F.C. Barcelona. Neil la agitó ante el público y se la colocó sobre el cuello mientras saludaban y se despedían. Los aficionados al fútbol flipaban con el gesto (y nosotros también).
Después, se retiraron de la vista mientras que nosotros gritábamos como locos. Tuvimos que hacerlo durante varios minutos antes de que volvieran al ruedo y nos alegraran el oído con un nuevo y definitivo tema: A Day In The Life. Casi diez minutos duró esta versión de The Beatles que acabó con la guitarra emblema tirada por el suelo con las cuerdas rotas, no sin antes alucinar con un Neil Young arrodillado junto a la batería metiendo caña de una forma brutal.
Luego, ya no hubo remedio. Nos dimos cuenta que el concierto había acabado y que ya debíamos irnos sin remedio. Había que volver a la realidad.
A nosotros solo nos quedaba despedirnos (aunque aun había tiempo para una última copa). Éramos muchos, cada uno de un lugar y algunos teníamos carretera por delante. Sobre todo los que mañana teníamos una nueva cita con Neil Young en San Sebastián. Pero eso será otra historia.
Nota: Estos mp3 están aquí para ofrecerte un complemento mientras lees. No merece la pena bajarlos a menos que solo vayas a escucharlo en un pinganillo de esos que van colgados de las orejas. El concierto, en mucha mejor calidad, ya circula por la red, así que debe ser fácil que algún playero lo tenga y te lo pase. Pregunta. Cuando lo tengas en tus manos, siempre tendrás tiempo de hacer una copia mp3 si la necesitas, conservando intacto el audio.