18 enero, 2020


16 de enero de 2020. Calma chica en La Playa, a la espera de que llegue el fin de semana y se pueda ver Muddy Track en la sala de visionado de NYA. Y en esas aparece un artículo sobre Greendale en el apartado NYA Bentley's Bandstand.

Y de Greendale, todo; hasta las críticas. Así que... ¡vámonos para Greendale!

Para acompañar la lectura, un bucle.

Neil Young & Crazy Horse: Greendale

Sigue la transcripción de la publicación.



When you've been on the music trail long enough, it's tempting to look back and see a few landmarks that really lit the way forward, and hold them as tight as you can. Some stand in stark relief, casting such a mighty glow they can't be missed. Certain concerts (for me James Brown in 1963; The Everly Brothers in ''64; The Rolling Stones in '65; Bobby "Blue" Bland in '65; Otis Redding in '66; 13th Floor Elevators in '66; Jimi Hendrix in '67; Grateful Dead in '68; Muddy Waters in '68, Janis Joplin in '69; CSNY in '70, Van Morrison in '72 and all the way to today) remain vivid right in front of my eyes, counting into the hundreds so life now seems like one long concert, replayed over and over bringing waves of joy and the realization that the world is a joyous surprise as long as your heart and soul stay open. I started writing about music, feebly at first, for my college newspaper in Georgetown, Texas in 1970. I never had a clue what I was doing--and still don't. Rather I find what I love and do my best to share some of the feelings and insights the music brings.

Cuando se ha estado en el mundo de la música el tiempo suficiente, es tentador mirar hacia atrás y contemplar algunos puntos de referencia que realmente iluminaron el camino hacia adelante, y conservarlos lo más fuerte posible. Algunos destacan con un gran resplandor que les confiere un brillo tan poderoso que no se pueden olvidar. Algunos conciertos (en mi caso: James Brown en 1963; The Everly Brothers en el 64; The Rolling Stones en el 65; Bobby "Blue" Bland en el 65; Otis Redding en el 66; 13th Floor Elevators en el 66; Jimi Hendrix en el 67; Grateful Dead en el 68; Muddy Waters en el 68, Janis Joplin en el 69; CSNY en el 70, Van Morrison en el 72 y así sucesivamente hasta el día de hoy) siguen estando vívidos ante mis ojos, contándose por cientos, así que la vida ahora parece un largo concierto, repetido una y otra vez, trayendo olas de alegría y la constatación de que el mundo es una alegre sorpresa mientras tu corazón y tu alma permanezcan abiertos. Empecé a escribir sobre música, al principio con poco entusiasmo, para el periódico de mi universidad en Georgetown, Texas, en 1970. Nunca tuve ni idea de lo que estaba haciendo, y todavía no la tengo. Más bien hallo lo que me gusta y hago lo mejor que puedo para compartir algunos de los sentimientos y conocimientos que la música aporta.

I've had a circuitous career in this half-century pursuit. From a mediocre drummer to newspaper journalist, record store clerk, disc jockey, newspaper editor, record label publicist, concert promoter, record producer, A&R director and book author: the trick I discovered is to never look back or try to plot a course forward. Just keep moving. Along the way I also worked as a hospital orderly, short-order cook, newspaper typesetter and Deputy Constable. I never had a resume or even applied for a job. The phone rang, I answered and off I went. What kept me going through it all was a profound love of music, and the realization that without it I was a goner. The sounds that took over my life no doubt also saved it. I do know I can never repay all that music has given me. Because it has been everything.

He tenido una trayectoria tortuosa en esta carrera de medio siglo. Desde baterista mediocre a reportero de un periódico, empleado de una tienda de discos, disc jockey, editor de un periódico, publicista de un sello discográfico, promotor de conciertos, productor de discos, director de A&R (artistas y sus repertorios) y autor de un libro: el truco que descubrí es no mirar nunca hacia atrás, ni tratar de trazar un rumbo hacia adelante. Sólo hay que seguir adelante. A lo largo del camino también trabajé como ordenanza en un hospital, cocinero de comida rápida, tipógrafo de periódicos y ayudante de policía. Nunca tuve un currículum vitae, ni siquiera solicité un trabajo. El teléfono sonó, contesté y me fui. Lo que me hizo seguir adelante con todo esto fue un profundo amor por la música y el darme cuenta de que sin ella estaba perdido. Los sonidos que se apoderaron de mi vida sin duda también la salvaron. Sé que nunca podré devolver todo lo que la música me ha dado. Porque ha sido todo.

Along the way I became a publicist at Warner Bros./Reprise Records, and one of the artists I represented was Neil Young. All bets were off in that endeavor. It was a daily surprise what came next, some projects being super successful and some flying below the radar. The lesson I learned was that sales figures weren't the Holy Grail. What really counted was how excited Young--and hopefully those of us working with him--were. With his ever-dedicated manager, the late Elliot Roberts directing visions and traffic, every day was a surprise. Life became a land where the rules were erased and the only error to be made was to think normally. That would not do. The artist and the music he made set the pace, and our job was to keep up. What a thrill.

Y en una de esas me convertí en publicista de Warner Bros./Reprise Records. Y uno de los artistas que representé fue Neil Young. Todas las apuestas estaban puestas en esa carta. Fue una sorpresa diaria lo que vino después, algunos proyectos resultaron súper exitosos y otros volaron por debajo del radar. La lección que aprendí fue que las cifras de ventas no eran el Santo Grial. Lo que realmente contaba era lo emocionado que estaba Young y, con un poco de suerte, los que trabajábamos con él. Con su siempre dedicado mánager, el difunto Elliot Roberts, dirigiendo las visiones y el tráfico, cada día era una sorpresa. La vida se convirtió en un lugar sin reglas y el único error que se cometió fue pensar de forma normal. Eso no era suficiente. El artista y la música que hacía marcaban el ritmo, y nuestro trabajo era mantener el ritmo. ¡Toma ya!

In the early 2000s word got back to the record label Young "had an idea." And that, dear listeners, is when the bells start ringing, the lights start flashing and the thrillometer heats up all the way to the top of the tube. Young had written an album's worth of songs telling a story in some ways like Mark Twain told his. There were recurring characters in the songs, acting out the always changing vagaries of life in a small town with an eye towards how America was becoming more confusing by the minute. The country's values were breaking down and what was replacing society's ruble was anyone's guess. Big Media was fast becoming a new religion and heaven help those who got in its way. Naturally, Neil Young wanted to present the ten songs on the new album GREENDALE in a 360-degree concert along the lines of a live drama as he and Crazy Horse performed the songs.

A principios de los años 2000, se corrió la voz por el sello discográfico que Young "tenía una idea". Y eso, queridos lectores, significa que las campanas empiezan a sonar, las luces empiezan a parpadear y el emocionómetro se calienta hasta la parte superior del tubo. Young había escrito un álbum con canciones que contaban una historia al estilo de que contó Mark Twain. Había personajes recurrentes en las canciones, recreando los siempre cambiantes caprichos de la vida en un pequeño pueblo pero con la mirada puesta en cómo Estados Unidos se estaba volviendo más confuso a cada minuto. Los valores del país se estaban desmoronando y el rumbo que estaba tomando la sociedad era una incógnita. Los grandes medios de comunicación se estaban convirtiendo rápidamente en una nueva religión y que el cielo ayudara quien se interpusiera en su camino. Naturalmente, Neil Young quería presentar las diez canciones del nuevo álbum GREENDALE en un concierto de 360 grados a modo de un drama en vivo mientras él y Crazy Horse interpretaban las canciones.

Manager Roberts suggested I might want to come to an early rehearsal, so off I went to Mountain View, California where rehearsals were happening at Shoreline Amphitheatre, known as the North California home of the Grateful Dead and the Bridge School Concerts, among so many other shows. Walking into the venue one afternoon I noticed it was totally empty. Except for stage crew and musicians, there wasn't a single soul in the audience. I walked around backstage for awhile until I ran into the project's resident artist, the extremely talented James Mazzeo, who was in his trailer drawing, painting and smoking some incredibly potent pot. Sharing some with me, though I hadn't smoked in 20 years, sent me off on the Alice in Wonderland Express.

El mánager Roberts me sugirió que podría asistir a un ensayo preliminar, así que me fui a Mountain View, California. Los ensayos tenían lugar en el Shoreline Amphitheatre, conocido como el hogar en el norte de California de los Grateful Dead y los conciertos benéficos de la Bridge School, entre otros muchos espectáculos. Al entrar en el local me di cuenta de que estaba totalmente vacío. Excepto por el equipo de escena y los músicos, no había ni una sola alma en el público. Me metí entre bastidores y me encontré con el artista residente del proyecto, el extremadamente talentoso James Mazzeo, que estaba en su remolque dibujando, pintando y fumando un poco de marihuana increíblemente potente. Compartió un poco conmigo y como no había fumado en 20 años me llevó en el Expreso de Alicia en el País de las Maravillas.

I quickly realized I was in way over my head when I forgot my name, why I had come to Shoreline and where I had left my car. But I'd been to that psychic place before and knew time was my hero and I would eventually remember those details if I stayed close to the ground. So I did what any impaired person would do: I started wandering around looking for signposts. In one backstage area I saw Pegi Young and their dog Carl come out of a trailer, and happily walked up to her, who I had never met. I put my hand out and loudly announced, "Hi, I'm Pegi Young." She immediately gave me a quizzical look and kindly said, "No, I'm Pegi Young and I'm glad to meet you. What's your name?" Busted. But game on and she saw I needed some direction so led me over to the absolutely empty 8,000 Shoreline seats and suggested I find one and sit down.

Enseguida me di cuenta de que me había olvidado de mi nombre, de por qué había llegado al Shoreline y de dónde había dejado mi coche. Pero ya había estado en ese lugar psíquico antes y sabía que el tiempo era mi héroe y que eventualmente recordaría esos detalles si me quedaba cerca del suelo. Así que hice lo que cualquier persona en mi situación haría: empecé a vagar por ahí buscando señales. En una zona de bastidores vi a Pegi Young con su perro Carl salir de un remolque y me fui alegremente hacia ella, si bien nunca antes la había tratado. Extendí mi mano y dije en voz alta, "Hola, soy Pegi Young". Inmediatamente me miró con curiosidad y amablemente dijo, "No, yo soy Pegi Young y me alegro de conocerte. ¿Cómo te llamas?". ¡Pillado!, pero ya no había marcha atrás. Ella vio claro que yo iba un tanto perdido, así que me llevó hasta los 8.000 asientos absolutamente vacíos del Shoreline y me sugirió que eligiera uno y me sentara.

As I walked into the area Young, onstage roarin' with Crazy Horse, gave me a nod and, I seem to recall, and chuckled as he saw my diminished ability to find a seat though every one of them was empty. I appreciated his understanding and, in my semi-paranoid state, thought he'd probably been in that mindset before. As the songs came alive that day, I was convinced I had seen the future of rock & roll and its name was GREENDALE. When the band and actors were finished, I also was convinced I had to sit in my seat for a few hours and come down from my highly altered state before I could find my car and drive back to the San Jose airport to fly back to Burbank. That was a close one, but I eventually made it home. No more pot for me.

Mientras intentaba llegar a la zona de asientos, Young, que estaba en el escenario cabalgando con Crazy Horse, me hizo un gesto de asentimiento y, me parece recordar, y se sonrió al ver mi limitada capacidad de encontrar un asiento aunque todos estuvieran vacíos. Aprecié su comprensión y, en mi estado semiparanoico, pensé que probablemente él ya había estado en ese estado mental. Cuando las canciones cobraron vida ese día, estaba convencido de que había visto el futuro del rock & roll y que su nombre era GREENDALE. Cuando los músicos y los actores terminaron, también estaba convencido de que tenía que seguir en mi asiento por unas horas más para recuperarme de mi estado altamente alterado antes de poder encontrar mi auto y conducir de vuelta al aeropuerto de San José para volar de regreso a Burbank. Fue justo, pero finalmente logré llegar a casa. Se acabó la hierba para mí.

That rehearsal at Shoreline, though, was when the bus came by and I got on for the trip to never never land. For the next four hours as the band and some of the crew/actors ran through the ropes of GREENDALE, I was speechless. I watched and beamed as what would come to be one of the musical highlights of my life in music came alive. Soon, when the album was out and the concert tour had started, I went to New York to see GREENDALE in all its glory. It was playing a sold-out multi-night run at Radio City Music Hall. Not a bad place to park the imagination. GREENDALE really was unlike any so-called rock & roll show I'd ever seen, because it was so much beyond what there'd ever been. It was a fantasmical creation of real life told from the inside out.

Sin embargo, ese ensayo en el Shoreline fue cuando pasó el autobús al que me subí para el viaje sin fin. Durante aquellas cuatro horas, mientras el grupo y algunos de los miembros del equipo/actores recorrían las líneas de GREENDALE, me quedé sin palabras. Observé y sonreí mientras cobraba vida lo que se convertiría en uno de los acontecimientos musicales más importantes de mi vida. Al poco, cuando el álbum salió y la gira de conciertos hubo comenzado, fui a Nueva York para ver GREENDALE en todo su esplendor. Era una serie de conciertos de varias noches con todas las entradas vendidas en el Radio City Music Hall. No es un mal lugar para aparcar la imaginación. GREENDALE no se parecía a ningún espectáculo de rock & roll que yo hubiera visto, porque estaba mucho más allá de lo que había habido nunca. Era una recreación fantástica de la vida real contada de adentro hacia afuera.

With dramatic twists and turns and a series of songs that took the listener on a mad-hatter's run on reality, all the while staying grounded in the down home center of the earth, there really wasn't any way to explain it. As a publicist I would fumble with words talking to writers about the music and concert, and in the end the best I could do was implore those in the media to go see it live. As these things and so much else goes, some got it and some didn't. Which is okay. One of the best lessons I learned in the music business is that no one agrees on everything and to respect others' opinions, whether I thought they were right or wrong. It's best to play the long game and know that what goes around comes around and there's always another day to thrive. But it's true that those who got GREENDALE really got it. That I know.

Con vaivenes dramáticos y una sucesión de canciones que llevan al oyente a una loca carrera hacia la realidad, no había ninguna manera de explicarlo sin dejar de mirar hacia el corazón de la tierra. Como publicista, me enredaba a la hora de hablar de la música y del concierto con los redactores de modo que al final lo mejor que se me ocurrió fue implorar a los medios de comunicación que lo vieran por ellos mismos en directo. Como suele ocurrir en estas y otras muchas cuestiones, algunos lo hicieron y otros no. Lo cual está bien. Una de las mejores lecciones que aprendí en el negocio de la música es que nadie está de acuerdo en todo y que hay que respetar las opiniones de los demás, con independencia de si pienso que están bien o mal. Es mejor jugar a largo plazo pues lo que va, viene y siempre hay otro día para medrar. Pero es cierto que quienes entraron en GREENDALE, entraron hasta el fondo. Me consta.

Which brings us to 2020, 17 years since GREENDALE's original appearance, and that new day is here again. This time there is a brand new film, which includes a complete filmed GREENDALE performance from 2003 in Toronto, woven into some of the original footage released when the first GREENDALE film came out. And it just so happens that that Toronto show is an over-the-top celebration of everything that music can be. It opens the windows on so much of the darkness of the past few years, pointing a time-tested way out of the troubling present: action. Neil Young screened the new GREENDALE film recently at the ultra high fidelity Cary Grant Theatre on the Sony movie lot, and there was such a breathtaking aura in the room that it was like everything we'd always hoped for from music had come alive once more.

Estamos en el año 2020, 17 años desde la presentación oficial de GREENDALE, y aquel nuevo día vuelve a estar aquí. Esta vez es una nueva película, que incluye una actuación completa de GREENDALE filmada en 2003 en Toronto, con algunas imágenes intercaladas de la primera película de GREENDALE. Y resulta que ese concierto de Toronto es uno de los máximos exponentes de todo lo que la música puede llegar a ser. Abre las ventanas a gran parte de la oscuridad de estos últimos años, señalando una salida posible y factible al problemático presente: la acción. Neil Young proyectó recientemente la nueva película de GREENDALE en ultra alta fidelidad en el Cary Grant Theatre de Sony Studios y hubo un aura tan impresionante en la sala que fue como si todo lo que siempre habíamos esperado de la música hubiera cobrado vida una vez más.

When Young and Crazy Horse got to the lyrics in the first song "Falling From Above," that go, "Sing a song for freedom sing a song for love / sing a song for depressed angels falling from above," such strong emotions went through the movie audience it was like a silent cheer moved through the room. Soon after that Young sang, "A little love and affection in everything you do / will make the world a better place with or without you," and the deal was sealed. We were all taking a trip once again to Greendale, and no matter all the years from when we'd first been there, everything felt brand new. I leaned over to Neil Young, who just happened to be sitting next to me, and said, "This music makes me want to be a better person." It was like my mind had swollen with a commitment to the future where the human race turns a corner towards the good, and all these years of music supplying the soundtrack for that quest came to a shining point. I had to tell someone, and it was Neil Young. Why not?

Cuando Young & Crazy Horse llegaron a la letra de la primera canción "Falling From Above" (Cayendo del cielo), que dice: "Sing a song for freedom sing a song for love / sing a song for depressed angels falling from above" (canta a la Libertad, canta al Amor, canta a los ángeles en horas bajas que caen del cielo), emociones tan fuertes recorrieron el público que fue como una ovación silenciosa que se movió por la sala. Poco después, Young cantó: "A little love and affection in everything you do / will make the world a better place with or without you" (Un poco de amor y afecto en todo lo que haces / hará del mundo un lugar mejor con o sin ti), y el trato quedó sellado. Todos íbamos a hacer un viaje una vez más a Greendale, y no importaban los años que hubieran pasado desde que estuvimos allí, todo se sentía como nuevo. Me incliné hacia Neil Young, que casualmente estaba sentado a mi lado, y le dije: "Esta música me hace querer ser una mejor persona". Era como si mi mente se hubiera hinchado con un compromiso hacia el futuro donde la raza humana hace un giro hacia lo bueno, y todos estos años de música suministrando la banda sonora para esa búsqueda llegaron a un punto brillante. Tenía que decírselo a alguien, y allí estaba Neil Young. ¿Por qué no?

As the songs and the plot continued to unfold, the electricity of that Toronto live performance we were watching drew the whole movie audience into the mythical land of GREENDALE, and it felt absolutely real. It's the magic of creativity backed by belief that took us there--again--and made us care. In the song "Bandit," Young offers a steel rod of hope: "Someday you'll find everything you're looking for." There is no doubt after hearing the song that hope is the greatest gift any of us can share. That's what these songs are: bridges of hope through it all. We surely need it more today than ever.

A medida que las canciones y la trama se desarrollaban, la electricidad de esa actuación en vivo en Toronto que estábamos viendo trasladó a todo el público de la sala a la mítica tierra de GREENDALE, y se sintió absolutamente real. La magia de la creatividad, respaldada por la convicción, nos llevó allí de nuevo y nos hizo reflexionar. En la canción "Bandit" (Bandido), Young ofrece un asidero a la esperanza: "Someday you'll find everything you're looking for" (Algún día... encontrarás todo lo que andas buscando). Después de escuchar la canción, no hay duda de que la esperanza es el mayor regalo que cualquiera de nosotros puede compartir. Eso es lo que son estas canciones: puentes de esperanza sobre momentos turbulentos. Y sin duda, hoy la necesitamos más que nunca.

The last song in GREENDALE is "Be the Rain," and on that stage in Toronto years ago at least 50 people joined Neil Young and Crazy Horse in a tribal stomp of courage, a prophesy to where we are now in the ticking clock to save the planet. It's a gathering of the young and the old, the past and the future, and when their hallelujah chorus rises at the end of the song to "Save the planet for another day / be the rain be the rain," there is no other choice. That time is here, and there can be no turning back. Neil Young has taken us there because he cares. And he's not going away.

La última canción de GREENDALE es "Be the Rain" (Seamos la lluvia), y hace años en ese escenario de Toronto al menos 50 personas se unieron a Neil Young & Crazy Horse en un acto de valentía colectiva, una profecía sobre dónde estamos ahora en el tic-tac del reloj para salvar el planeta. Es una reunión de jóvenes y viejos, del pasado y del futuro, y cuando su coro de aleluya se eleva al final de la canción "Save the planet for another day / be the rain be the rain" (Cuidemos el planeta para el día de mañana. / Seamos la lluvia. Seamos la lluvia), no hay otra opción. Ese tiempo está aquí, y no puede haber vuelta atrás. Neil Young nos ha llevado hasta allí porque le importa. Y no se va a ir.

Bill Bentley

Bill Bentley

Be The Rain

1 comentario:

ivaxavi dijo...

Enorme, Tasio. Enorme!!!