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29 julio, 2014

"A Letter Home" en Popu

En el especial de julio y agosto de Popular 1 (nº 489) tenemos la pertinente y obligada reseña al último disco de Neil Young. El autor de la misma es César Martín. Le dedicamos una olita en esta maravillosa playa.


13 julio, 2014

Más críticas de "A Letter Home"

Si hace unos días nos hacíamos eco de la reseña que publicaba la Rolling Stone sobre el último disco de Young, hoy traemos a la Playa la aparecida el mes pasado en la revista Ruta 66 (nº 316) y firmada por Manel Celeiro.


Pincha la imagen para poder leerlo mejor.

10 julio, 2014

Críticas sobre "A Letter Home"

Simon Vozick-Levnison da su opinión sobre el último disco de Neil en la edición española de Rolling Stone, se trata del número de julio (177).


Pincha en la foto y lee la crítica.

28 junio, 2012

alusiones en el PLANETA MANRIQUE

"Hay silencios piadosos. En mayo, hubo gran alboroto cuando se anunció que Neil Young volvía con los bárbaros de Crazy Horse. Habían grabado juntos un álbum titulado Americana, consagrado al cancionero folk estadounidense. ¿Un proyecto perfecto? Resulta que no: el clamor se apagó cuando se pudo escuchar el disco entero. A ver como lo decimos sin molestar demasiado: Americana resulta penoso, el prototipo de idea atractiva malamente materializada, algo que en otra época se hubiera escondido en la cara B de algún single o maxi y a otra cosa, mariposa. No se sabe qué es peor, si las deficiencias vocales (destacadas paradójicamente por una horrible masa coral) o los arreglos planos, rock cazurro en piloto automático.

Los patinazos son muchos y muy evidentes, descendiendo incluso al frikerio: el caprichito de Get a job, el puro delirio de God save the queen (el himno británico, no el tema de los Pistols). Así que permítanme destacar uno de los aciertos: la versión de Oh Susannah (no por casualidad, lo primero que se presentó de Americana). Para el oyente con cultura rockera, una sorpresa: cuando llegan al estribillo, Neil y su Caballo Loco parecen querer tocar el glorioso Venus, del cuarteto holandés Shocking Blue, luego repescado por las tres de Bananarama. Pero no es así. Neil aprovecha para destapar un plagio bastante descarado. Síganme, por favor".


Esto forma parte de lo que Diego A. ha publicado hoy en su blog.
 Para aquellos que están dispuestos a seguir su educada recomendación:  http://blogs.elpais.com/planeta-manrique/2012/06/venus-era-un-plagio.html#more

P.D.
Manologranpa espero que no sea una premonición del juicio crítico de Ruta 66.
Calma tus nervios.

08 agosto, 2011

The Brass Buttons



La crítica del disco aparecida en Babelia el pasado sábado por Fernando Navarro:

"Espléndido artefacto sonoro, como de otra época. Los gaditanos sacan su segundo disco y apuestan por combatir la caída del sector discográfico con un trabajo ciudado hasta el extremo.
Songs from outer space es un disco-libro con las maravillosas ilustraciones de José Fragoso sobre las vivencias del capitán Sidrocket por el espacio sideral. Los textos del cómic son las letras de las canciones del grupo, que se contienen en el disco. Y ese contenido es igual de aventurero: folk rock, con brillantes tintes de power pop, que recorre las galaxias de Neil Young, Big Star o los Wilco de la primera época. Guitarras que vuelan los oídos como en Magic Pop o Dinner out y medios tiempos poderosos como 45 days o Beats of the sun, aunque la faceta más pop y guitarrera del grupo luce más que cuando se acercan a la balada. Dieciséis canciones que dan forma a un gran regalo musical y visual."

13 octubre, 2010

Es sólo una guitarra, pero…

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Una crítica del nuevo disco desde el teclado de Nando Cruz en El Periódico, en la que encontrarás cosas como esta:

 

…Le noise es, ante todo, un disco de sonido donde convergen sus dos facetas, la eléctrica y desbocada y la acústica y tierna, en pos de una nueva vía…

El artículo completo, aquí.

22 septiembre, 2010

Neil Young en una fiesta de pijamas

El director Ryan Murphy no busca complicaciones en una historia en la que cualquier espectador con dos dedos de frente sabe todo el tiempo lo que va a ocurrir. Y lo que ocurre responde a la cursilería sentimental, el exceso de merengue, el discurso pretendidamente trascendente, la espiritualidad de manual, el turisteo de lujo, el empalago visual, el desfile de modelitos exóticos que exhibe la deprimida que quería encontrarse a sí misma, el infalible happy end. Casi todo resulta falso, indigerible, artificial, meloso y pesadito. Imagino que a dos actores tan sólidos y preocupados por su currículo como Richard Jenkins y Javier Bardem les tienen que haber ofrecido un pastón por hacer de mariachis humanistas de la reina. Y a ella, aunque la estética sea relamida y una majadería el argumento, siempre apetece mirarla. Pero lo que verdaderamente me agrede en esta tontería de diseño es que en su banda sonora aparezcan dos canciones sublimes de mi amado Neil Young y fragmentos de la música verdaderamente romántica y lírica que compusieron Gato Barbieri y Oliver Nelson para Último tango en París. La lógica exigiría que ambientaran esta película con canciones del juglar Julio Iglesias.

Carlos Boyero le pega fuerte a la peli y este último párrafo del artículo te puede dar una idea clara de por dónde van los tiros del artículo.

La película en cuestión, por si todavía no has caído, es la última de la diva Julia Roberts, la titulada Come reza ama, cuyo título a mí también me dio mosqueo la primera vez que lo oí.

Después de leerlo no sé si apesadumbrarme yo también con la elección de la banda sonora ¿Merecerá Neil el precio de la entrada?

 

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La ilustración pertenece a Blake Loosli.

Gracias Cristina por el chivatazo.

20 febrero, 2010

Neil Young y la vieja magia de un show acústico

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  • “Box Sets” (cajas con diez CD y diez DVD),
  • “Performance Series” (rarezas de conciertos) y
  • “Special Edition” (¡álbumes inéditos!),
  • además de las clásicas reediciones oficiales.

Este impresionante Dreamin’ Man Live 92 pertenece a las Performance Series…

…uno de sus trabajos más exitosos en años, además de ser una entrañable muestra de folk y country…superior al posterior Unplugged, que ciertamente ya era muy bueno.

…construyendo una obra única y fascinante que sobresale tanto en sus variantes más eléctricas (con Crazy Horse y Pearl Jam) como estas soberbias instancias acústicas.

Me hubiera gustado ponerlo aquí enterito. No quitar ni poner nada, porque está crítica merece una ola entera para ella sola. Pero las cosas del © ya se sabe. Gracias y felicidades, Marcelo.

Vía criticadigital.com

01 junio, 2009

NEIL YOUNG PREVIEW DISC

























Acabo de recibirlo.....

Qué mejor continuación al memorable concierto del 30/05/09 ?


Otra reseña del último día del Primavera Sound'09:

Pero qué grande, Neil Young

Un momento del Primavera Sound'09



He aquí uno de los 10 momentos del pasado Primavera Sound seleccionado por Darío Manrique en su blog En Estéreo.

Por descontado el que se refiere a Neil Young :

Debería haber sido más previsor y haber cogido sitio antes, porque había más gente que en la guerra... Desgraciadamente no lo hice, así que le vi de bastante lejos, pero con todo y con eso mereció la pena. Su fuerza y la de su banda se transmitían incluso a 500 metros, y el repertorio, básicamente un grandes éxitos, fue impecable. Aluciné con la versión del A Day in the Life de los Beatles.

Si te interesan los restantes momentos, pincha el enlace.

P.D. - La foto que ilustra el momento de Darío Manrique no es del concierto del que habla.

14 abril, 2009

Neil Young en Gara

«Fork in the road», nuevo álbum de Nel Young

Neil Young regresa con un disco áspero, crudo y sin contaminantes

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Danel EMAZABEL | DONOSTIA

Neil Young, músico y cineasta ocasional con el sobrenombre de Shakey, pronto empieza a tocar en bandas del instituto, lugar donde forma un grupo instrumental en la onda The Shadows, los Squires. Poco a poco comienzan a ganarse un nombre y a tocar en salas de Manitoba y Ontario. En una de esas citas coinciden con un grupo de folk-rock estadounidense liderado por un desconocido Stephen Stills, rápidamente se hacen amigos y quedan en verse algún día en Los Ángeles, California.

En el verano del 65, The Squires se separan y Neil vuelve a Toronto, donde se junta con Mynah Birds, banda liderada por Rick James (conocido más tarde por grabar hits de música disco), quien pronto consigue un contrato con el sello Motown. En una de las sesiones de grabación Rick es detenido por desertar del Ejército, por lo que la banda se ve forzada a separarse. Una noche, en un bar de los habituales de Toronto, Young y Bruce Palmer, bajista de Mynah Birds, escuchan «California dreamin», de Mamas and the Papas. En ese momento Neil tiene una visión «nos vamos a California a convertirnos en rock stars». Días después la pareja se encuentra cargando sus pocas pertenencias en el maletero del destartalado Pontiac negro funerario propiedad de Young.

Con un acelerón dejan atrás la ciudad de Toronto y con otro ponen rumbo hacia Los Ángeles al grito de «Hoy Toronto, mañana el mundo». Lo curioso del asunto es que su intención pasa por localizar en la gran ciudad a su amigo Stephen Stills, del que desconocen cualquier dirección, incluso si todavía sigue allí. «Pasamos cinco días -comenta Young- paseando por Sunset Boulevard, buscando a Stephen, simplemente preguntábamos a la gente si conocían a un tal Stephen Stills. Viendo que no lo encontrábamos, decidimos ir a San Francisco. Cogimos el coche y pusimos rumbo, pero la casualidad quiso que en un atasco alguien comenzara a gritarme. Miro a un lado y descubro en una furgoneta blanca al mismo Stephen y a un amigo suyo, Richie Furay». En realidad, no lo sabían, pero la historia sí: acababa de nacer Buffalo Springfield.

Folk-rock en Los Ángeles

Fusionando rock, folk y country, Buffalo Springfield se ganan inmediatamente a la gente con sus conciertos en el Whisky a Go Go de L.A., dejando tres discos: «Buffalo Springfield» (1966), que incluía el himno generacional «For what is worth», inspirada en las revueltas de Los Ángeles, «Buffalo Springfield again» (1967) y «Last time around» (1968), donde ya se intuía la capacidad creativa de Young en canciones como «Mr. soul», «Broken arrow» y «I am a child». A finales del 68 entraría en escena una persona muy importante en la carrera de Young: su mánager hasta el día de hoy, Elliot Roberts. La relación entre ambos nace cuando B. S. necesitan mánager. Escogen a un amigo de Joni Mitchel llamado Elliot, quien pronto se da cuenta de lo difícil que es tratar con uno de los miembros de la banda, Neil Young. Cuenta Elliot: «En un descanso de una de las giras, me tomé una hora libre para jugar al golf. Cuando volví, me dijeron que Neil me había despedido. Al parecer, estaba algo enfermo y necesitaba que le llevase al médico. Me dijo: `no quiero un mánager que juegue al golf, quiero a uno que se preocupe por la banda'. Intenté disculparme muchas veces, pero para él era como si no existiese». «Un día -prosigue Elliot- estaban B. S. en Santa Mónica probando sonido. Subí al escenario para saludar, pero Neil, en cuanto me vio, mandó parar la prueba y me dijo: `Vete de aquí, que te jodan'. Acabé llorando». Lo curioso del asunto es que Neil estaba jugando turbio, pues lo único que deseaba es que Elliot dejara de ser mánager de los B. S. y contratarlo él para su carrera en solitario.

Escapando del bullicio de Los Ángeles, Young se muda a Topanga Canyon, un pueblo semijipi a menos de una hora de la ciudad. Elliot le consigue un contrato con Reprise, aunque con la ayuda del productor Jack Nitzche. «Jack fue el que más me ayudó, creía en mí», señala Neil. En enero de 1969 tiene ya en la calle «Neil Young». De inmediato se junta con una banda que conocía de los primeros Buffalo Springfield y que se convierte en piedra angular de su carrera, The Rockets, reconvertidos poco después en Crazy Horse, con Danny Whitten, Billy Talbot y Ralph Molina.

Con «Neil Young» aún caliente, en un par de semanas graban «Everybody knows this is nowhere», y en mayo de 1969 ya está en la calle. El disco, creado con Neil en estado febril, incluye tres canciones («Cinnamon girl», «Down by the river» y «Cowgirl in the sand») donde ya se vislumbra el sonido eléctrico marca de Neil Young y Crazy Horse.

Disfrutando ya de cierta fama, Young se une a Crosby, Stills y Nash, cuarteto que en 1970 deja el imprescindible «Deja vu», y donde gestan la banda sonora de la música protesta de la guerra de Vietnam en canciones como «Ohio», inspirada en el asesinato por la Guardia Nacional de cuatro estudiantes que protestan en la Universidad de Kent contra la guerra de Vietnam. Tocan en el mítico festival de Woodstock, experiencia no muy enriquecedora para Neil: «Usaron la música para hacer negocio, fue el comienzo del uso del r'n'r con fines comerciales. Todos los músicos estaban en plan rollo Hollywood, mirando a las cámaras».

La carrera de Neil en solitario sigue en marcha, graba el exitoso «After the gold rush» (1970) junto a Crazy Horse y un joven Nils Lofgren, más tarde miembro de la E. Street de Springsteen. El disco muestra canciones acústicas como «Tell me why», poesía extraterrestre al piano como «After the gold rush» y energía rock como la musculosa «Southern man». Tras el disco, Neil se muda de Topanga Canyon a un rancho próximo a San Francisco, al que bautiza Broken Arrow. Aquí encuentra la inspiración para nuevas composiciones como «Old man» y «Heart of gold», que presenta en una gira acompañado con piano, guitarra y, por primera vez, armónica. La gira queda documentada en el reciente «Neil Young archives live at Massey Hall». Preparado para grabar nuevo material -seguramente su disco más conocido «Harvest» (1972)-, se junta con una banda de músicos de sesión de Nashville, Stray Gators, que incluye a músicos importantes para la futura carrera de Neil, Ben Keith (presente en su actual gira) y Tim Drummond. «Tienes que coger a Ben Ketih para tocar la steel guitar Neil, es como cuando entra lentamente la niebla por San Francisco y cubre toda la ciudad, así es como toca Ben», le aconsejan. «Harvest» es todo un éxito, al tiempo que le single «Heart of gold» se convierte en su único número uno. No obstante, las cosas no se iban a poner nada fáciles para Neil. La muerte por sobredosis del guitarrista de los Crazy Horse, Danny Whitten y de su roadie de los tiempos de Crosby, Still, Nash & Young, Bruce Berry, sumergen a Neil en una espiral de destrucción y pesimismo que comienza con «Times fades away» (1973), donde la botella de tequila José Cuervo era un miembro más del grupo, y acaba con la muerte del sueño jipi con «Tonight's the night» (1975).

Rodando al presente

Con la nueva versión de los Crazy Horse, que incluye al guitarrista Frank Sampedro, edita el rockero «Zuma» (1975), con el polémico «Cortez the killer», inspirada en la brutal conquista de México por parte de Hernán Cortés, motivo por el cual, el disco es censurado en la España franquista. Impulsado por la revolución musical impuesta por los Sex Pistols, abraza el punk, subiendo la intensidad sónica y literal: «Mejor quemarse que morir oxidado», sentencia, al tiempo que se publica «Rust never sleeps» (1979), donde no abandona su lado acústico.

El comienzo de los 80 representa otra época crítica en su carrera: nace su segundo hijo Zeke, con discapacidad mental al igual que el primero, y abandona Reprise para fichar por Geffen en 1982. Es acusado falsamente de defender a Reagan por una declaración mal interpretada. En 1987 es expulsado de Geffen por editar música anticomercial, discos que van desde la música electrónica con sintetizadores y vocóder a revisiones de rockabilly y country. En el 88 vuelve al sello Reprise y edita el disco de blues/soul «This notes for you», donde critica el patrocinio de discos y giras por parte de compañías como Pepsi: «No canto para Pepsi, no canto para Coca Cola, no canto para Bud, no canto para Miller. No he cantado para políticos, estas notas son para ti».

Y para los fans son el resto de sus años, encuentra el equilibrio con notables discos: «Freedom», «Ragged glory», «Harvest moon»... Supera un aneurisma, pierde a su padre, al que le dedica «Praire wind», graba «Living with war», proclama contra Bush, «Chrome dreams» y ahora se redescubre con «Fork in the road».

FORMATOS

«Fork in the road» se publica en formato cedé normal al precio de 19 euros, además de una edición especial con DVD, que sube a los 23. El DVD contiene siete vídeos, tres de ellos con grabaciones en directo.

DIRECTO

Neil Young estará actuando el 31 de mayo en el Velódromo de Anoeta de Donostia. En el inicio de su actual gira incluye: «Hey hey, my my...», «Cortez the killer», «Heart of gold», «Tonight's the night» y, entre otras, «All Along The Watchtower.

Diez canciones de carretera plenas de vida y sucio rock

Cargado de fuerza en este final de década: contacto con sus seguidores mediante su web, giras, discos con regularidad, sus archivos históricos... Young une esfuerzos en 2008 con el ingeniero de motores eléctricos Jonathan Goodwin, con la intención de adecuar su viejo Lincoln Continental del 59 a la energía eléctrica y señalar al mundo que el cambio es posible, como señala a lo largo de «Fork in the road», su reciente álbum.

Comenta un viejo amigo mío que le parece que Neil ha pinchado esta vez. La primera impresión puede ser adecuada, pues Young ha editado su álbum menos elaborado de los últimos años. Un disco crudo, urgente, grabado durante la última gira y con una base mínima: batería seca, bajo como un pistón, guitarras más distorsionadas que nunca y una slide chirriante en ocasiones. Pero dale una segunda oportunidad y las impresiones pueden cambiar.

El disco se inspira, como muchas canciones de Young, en motivos como un coche, la carretera o la necesidad de hacer algo por el mundo cambiando comportamientos... Desde este prisma, lo cierto es que una vez que te subes al Lincoln, el disco funciona como un motor: áspero como las carreteras de EEUU en «When worlds collide» o quemando boggie-hard en «Fuel line». Viaje que continúa el viaje con guitarras clásicas marca de la casa y con la eterna pregunta del viejo jipi: ¿Una canción, «Singin a song», es suficiente para  cambiar el mundo? Destila puro garage rock en «Johnny magic», dedicada al propio Jonathan Goodwin.

El motor gripa un poco en ese riff con aires rap-funk pertenecientes a «Cought up the bucks» y que habla de la crisis económica mundial («A dónde se ha ido el dinero»). Sube revoluciones en «Get behind the wheel», blues acelerado heredero de la época «Greendale». Se sale de la carretera suavemente en la floja "Off the road" y vuelve a sentirse cómodo conduciéndolo bajo «Hit the road»: «Llena el depósito, dale a la llave, tu satisfacción está garantizada», canta.

Young se toma un respiro en «Light a candle», donde propone dejar un mundo mejor a las generaciones posteriores: «Enciende una vela en la oscuridad para que otros vean más adelante, enciende una vela cuando te vayas», única canción del disco con textura acústica.

El viaje del Lincoln acaba con la canción que da título al álbum, «Fork in the road», seguramente el mejor momento de los diez cortes. Young quema ruedas a ritmo de un acelerado y brioso boggie-rock.

D. E.

Un interesante artículo aparecido en el diario vasco Gara en el que se hace un repaso a la carrera de Neil Young y una crítica al trabajo recién puesto en circulación: Fork In The Road. Reproducido con autorización del propio Dane. Gracias.

El artículo original lo puedes ver en este enlace.

03 enero, 2009

Somos completistas




.............. por ser afortunados poseedores del Vol. 00 de los Archives a juzgar por vuestros comentarios.


Ya que en La Playa tenemos sentido crítico y no practicamos el seguidismo gratuito y tampoco el culto a la personalidad, os reproduzco otra reseña más sobre Sugar Mountain.


Ésta no tan favorable.


En poco más de una semana hemos pasado sin transición de la etérea eternidad a la más prosaica corporeidad. Son dos muestras bastante dispares de crítica musical.


Una atenta al contenido, al significado; al devenir de una trayectoria que promete en sus inicios y acabará por ser legendaria por la variedad de territorios musicales explorados. Por vigencia y dinamismo.


La de ayer es "materialista". No es más que un artefacto lastrado por falta de contenido. Parece ser un demérito recrear las canciones de las que es autor y puso a disposición de los Springfield.
Al fin y al cabo su repertorio.

No hay profundidad, no hay el más mínimo ejercicio de análisis, se queda en la anécdota el "colega".


....... aunque tiene una carga latente, no sé si intencionada o fortuita, pero de la que en cierto modo soy partícipe: me parece superfluo todo lo que no sea música en un formato como el que nos ocupa. Los "documentos históricos" deberían tener otro tratamiento: posiblemente el idóneo sea el que se va a dar al Vol. 01 , máxime si va a estar incluido en el mismo. No hacía falta tanto "rigorismo". Me parece abusivo lo de 23 cortes,........ si hubieran sido 23 canciones, Ramonet y yo tendríamos el mismo Sugar Mountain del que hablaba La Vanguardia.




P.D.-


Publicado en la revista Metrópoli del diario El Mundo del 02/01/09
Ya sabes, para leerla pincha encima.



26 diciembre, 2008

The eternity is YOUNG !



Os reproduzco la crítica de Xavi Sancho en EP3 (suplemento del diario El País) de hoy. Para leerla pincha encima.

No se puede decir más en menos palabras. Y de paso me reconforto: siempre pensé que de Buffalo Springfield lo que valía era la N al igual que de CSNY es la Y.

El tiempo es un gran acomodador, pone a cada uno en su sitio.

27 septiembre, 2008

Las dos Américas

Más sobre CSNY/DÉJÀ VU
Para leer la crítica , en este enlace
No se queda en la anécdota ni en la banalidad de lo evidente.

17 julio, 2008

Neil Young en La Voz Digital

Otro de los que no defraudó en Rock in Río fue el veterano Neil Young. Sus 62 años no se notaron en absoluto cuando se subió al escenario y con su guitarra entonó sus mejores clásicos. 51.000 almas le rogaron y a casi todas el viejo oso les doblaba la edad. Sólo bastó que Young comenzará a tocar los primeros acordes de I've been waiting for you para que el público se rindiera ante su ídolo. Tras esta canción vinieron el resto de sus grandes éxitos de 30 años de música.

Artículo completo.

Dead Man

A pesar del tiempo transcurrido, de vez en cuando alguien se acuerda de esta obra de Jim Jarmusch. Y a nosotros nos viene de perlas para recordar la extraordinaria banda sonora que compuso para ella nuestro Tío Neil Young.
Esta vez, la crítica proviene de un blog titulado Descontexto y ha salido de la mano de Esteban Ierardo.
Yo me la voy a poner ahora mismo.