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09 diciembre, 2024

Archives 1 revisitado, un pequeño viaje por el pasado, por Robert Broadfoot


NYA Vol. 1
Desde NYA Times-Contrarian.

ARCHIVES I REVISITED

11-27-24

Archives 1 revisitado

27 de noviembre de 2024.

Hi Neil,

Hola Neil.
What you do when things don’t go the way you expect them to at all? I have been trying to take my mind off it all, though it is far from easy. Sometimes a little nostalgia can be a good antidote if the present gets a little too overwhelming. So I have been deliberately making my own little journey through the past this last week. Where did the journey take me? Well, those big brown boxes standing on the shelf in the cupboard don’t seem to get opened up too much these days, now that almost everything is available at the click of a mouse on NYA. So with time on my hands, I decided to start on the whole trip from start to finish, beginning with all nine discs from 1963 to 1972, more or less all in one go. And what a trip it's been. I just had to write to say thank you to you and especially to everyone else involved. I know there were so many.

¿Qué haces cuando las cosas no salen como esperas? He intentado olvidarme de todo, aunque no es nada fácil. A veces un poco de nostalgia puede ser un buen antídoto si el presente resulta demasiado abrumador. Así que esta última semana he hecho deliberadamente mi pequeño viaje por el pasado. ¿Adónde me ha llevado este viaje? Pues por esas grandes cajas marrones que están en la estantería del armario y que apenas se abren hoy en día, ahora que casi todo está disponible con un clic de ratón en NYA. Así que, con tiempo libre por delante, decidí emprender el viaje de principio a fin, empezando por los nueve discos de 1963 a 1972, casi de un tirón. ¡Y menudo viaje ha sido! Tenía que escribirte para darte las gracias, a ti y, sobre todo, a todos los que han participado. Sé que han sido muchos.

The first thing that struck me this time round was the sheer volume of attention to minute detail, the work that clearly went into every single element. Looking back 15 or 20 years, I often wondered in those days how it was possible that a project which started in earnest in the late 1980s could seriously be put off each (and every!) year and finally take 20 years to finish. Now I think I truly know.

Lo primero que me impactó esta vez fue la enorme atención que se ha prestado a los detalles, el trabajo que se ha dedicado a cada uno de los elementos. En aquellos días, echando la vista atrás 15 o 20 años, a menudo me preguntaba cómo era posible que un proyecto que empezó en serio a finales de los 80 pudiera retrasarse año tras año hasta finalmente tardar 20 años en terminarse. Ahora creo que por fin lo sé.

It was not just the technical advances in audio reproduction which threw you off track. When you go through Archives Vol. 1 in an ‘orderly fashion’, taking time to look and listen to each and every element chronologically as the story unfolds—the photographs, the films, the feather clips, the Easter eggs, the documents and memorabilia, only then do you get a true impression of the immensity of the work involved and the attention to the minutest detail. The music it contains is only one part of the story, the part that goes through our heads most of the time, and which is now so familiar. But what so impressed me on the trip this time was the artwork, the photography, the videography, the whole multimedia concept, from initial menus all the way through to the trailers and every single stage in between. The hundreds (thousands?) of little graphic elements, the care and skill involved in arranging and shooting all the little cameo videos—it is all just amazingly creative work. I am not sure who was most instrumental in the final result but it was clearly a major team effort. The time and effort taken to put it all together into a finished unity is just awe inspiring. All the little films must have taken months if not years to design, stage set and shoot, even to the point that the pickups on the turntables seem to be playing the records at exactly the right spot to match the song. And the way the lighting is cast onto the tape machine so that it perfectly matches the direction of the light in the photograph behind. Or how the footage for the recordings made in the ranch barn twenty years earlier seems to have been staged in the Barn itself. Masterful art direction. If folks don’t happen to have the Blu-ray or the DVD versions of Volume 1 themselves, they should take a look at the film Live At Massey Hall in Movietone on NYA to get an idea of how the final total multimedia effect was achieved.

No fueron sólo los avances técnicos en reproducción de audio los que te retrasaron. Cuando se recorre "ordenadamente" Archives Vol. 1, dedicando tiempo a mirar y escuchar de forma cronológica todos y cada uno de los elementos que componen la obra -las fotografías, las películas, los clips de notas, los huevos de Pascua, los documentos y los recuerdos-, sólo entonces se tiene la verdadera percepción de la inmensidad del trabajo realizado y de la atención prestada al más mínimo detalle. La música que contiene es sólo una parte de la historia, la parte que pasa por nuestras cabezas la mayor parte del tiempo, y que ahora nos resulta tan familiar. Pero lo que más me impresionó esta vez fue el material gráfico, la fotografía, la videografía, todo el concepto multimedia, desde los menús iniciales hasta los tráileres y todas las etapas intermedias. Los cientos (¿miles?) de pequeños elementos gráficos, el cuidado y la habilidad con que se han organizado y grabado todos los pequeños vídeos de los cameos... es un trabajo increíblemente creativo. No sé quién ha contribuido más al resultado final, pero está claro que ha sido un gran trabajo de equipo. El tiempo y el esfuerzo que se han invertido en reunirlo todo en un conjunto acabado es sencillamente impresionante. El diseño, la escenografía y el rodaje de todas las filmaciones deben de haber llevado meses, si no años, hasta el punto de que las cápsulas de los tocadiscos parecen estar reproduciendo los discos en el punto exacto que corresponde a la canción. Y la forma en que la iluminación se proyecta sobre la grabadora para que coincida perfectamente con la dirección de la luz en la fotografía de detrás. O cómo las imágenes de las grabaciones realizadas en el granero del rancho veinte años antes parecen haber sido puestas en escena en el propio granero. Una dirección artística magistral. Si la gente no tiene por casualidad las versiones en Blu-ray o DVD del Volumen 1, debería echar un vistazo a la película Live At Massey Hall de Movietone en NYA para hacerse una idea de cómo se consiguió el efecto multimedia total final.

And it is not only the time and the creative skill involved which deservedly earned the Grammy in 2010. Whoever put the money up to get this thing out there finally after 20 years deserves a medal too. I dread to think what it all cost.

Y no es sólo el tiempo y la capacidad creativa lo que mereció el Grammy en 2010. Quien puso el dinero para que esto saliera por fin a la luz después de 20 años también merece una medalla. No quiero ni pensar lo que habrá costado.

NYA today is such a goldmine, but it is so interesting to see how the multimedia content of Volume 1 on Blu-ray or DVD works organically and in a more complete and fully integrated way. It somehow becomes a kind of “analog” experience! Congratulations and respect to everyone involved, the archivists for the research and information content and the amazing designers. And to you for clearly guiding it all and providing the ‘soundtrack’. A labour of love always takes a long time.

NYA es hoy una mina de oro pero es apasionante ver cómo el contenido multimedia del Volumen 1 en Blu-ray o DVD funciona orgánicamente y de una forma totalmente integrada. De algún modo, se convierte en una especie de experiencia "analógica". Enhorabuena y mi más sincero reconocimiento a todos los implicados: a los archiveros por la investigación y el contenido informativo, a los increíbles diseñadores y a ti por guiarlo todo con claridad y poner la "banda sonora". Un trabajo hecho con amor lleva mucho, mucho tiempo.

Oh, and by the way, happy birthday!

Por cierto, ¡feliz cumpleaños!

LAOL.

Robert (Broadfoot).

Amor y solo amor (Love And Only Love).

Robert (Broadfoot).

Thanks Broadfoot.
Glad you like NYA 1.
Love.
Be well.
Neil.

Gracias Broadfoot.
Me complace que te guste el Volumen 1 de Archives.
Con cariño.
Que te vaya bien.
Neil.

05 abril, 2023

Entrevista con Ralph Molina

 

¿Qué tal playeros? ,

Nuestro buen amigo Robert Broadfoot, uno de los mas grandes conocedores y estudiosos, de la música de Neil, a través del magnífico grupo Neil Young Unreleased - NYU de Facebook que el mismo administra y os recomiendo por su interesante contenido, ha conseguido una entrevista en exclusiva con el batería de Crazy  Horse, Ralph Molina que se ha publicado en exclusiva en Thrashers Wheat el blog por excelencia, de Neil Young.

Puesto en contacto con Robert, nos ha autorizado a su publicación traducida por la IA y Manolo Granpa en la lengua de Cervantes para todos ustedes. Muy interesante entrevista:




“Conseguir la magia, unirla con la pasión y tocar hasta el final” Ralph Molina, el batería de Crazy Horse, la legendaria banda de Neil Young, habla de estar ahí "in the pocket".

Se podría titular a Ralph Molina, como el caballo negro del establo de Crazy Horse. Rara vez habla en público. Las entrevistas con él son escasas y se encuentran sobre todo en blogs musicales especializados y en revistas de "baterías", más que en la prensa musical convencional. Tiene algo que ver con su forma de ser: increíblemente cordial, educado y encantador, pero al mismo tiempo un tipo muy muy modesto, que nunca se pone delante del escenario. Jimmy McDonough, autor de la biografía de Neil Young "Shakey", cita a Nils Lofgren, compañero de banda de Ralph: "Ralph es un tipo inexpresivo... nunca se emociona. Le quita importancia a todo". Supongo que eso le viene por ser batería. Ringo era así. Pero Ralph en realidad es muy apasionado. Solamente que él, le resta importancia. Llegó "tarde" a la composición. Su único proyecto en solitario fue el álbum "Love & Inspiration", publicado en 2019. Sin embargo, con el lanzamiento actual de "All Roads Lead Home", un álbum cuya existencia se atribuye mejor a las circunstancias excepcionales del covid y el impacto que el encierro causó en artistas y músicos, Ralph Molina el artista en solitario, tiene ahora otra salida haciendo lo suyo. Este nuevo álbum en colaboración  con  Molina,  Talbot,  Lofgren y Young es el resultado de cuatro músicos que grabaron su propia música en un momento en el que reunirse no era una opción. Se trata de un álbum híbrido, en el que los tres miembros de Crazy Horse aportan cada uno tres canciones que han producido por separado, y Neil Young contribuye con una versión en solitario diferente de una canción que habían grabado todos juntos como banda en el álbum "Barn". Como se lee en la contraportada del álbum: "Amigos con lazos profundos, que a veces transitan por caminos diferentes, descubrieron que Todos los caminos llevan a casa".

 Jimmy McDonough cita también la descripción personal que Neil hizo del batería de Crazy Horse: "¿Ralph? El mejor batería del mundo. ¿Qué puedo decir?. Número uno... Para mi música, es jodidamente genial". Al propio Ralph nunca se le ocurriría afirmar que él es algo remotamente parecido a un número uno. Como él mismo dice, es un jugador de equipo. Lo importante para Ralph es encajar justo ahí "in the pocket". Sabe instintivamente lo que Neil necesita y lo importante que es mantenerlo todo unido. Y eso es lo que le convierte en el número uno, desde luego en lo que a Neil se refiere, y Neil es mejor juez que la mayoría. Nacido en Puerto Rico, Ralph creció en Nueva York bajo el puente de Brooklyn. Demasiado tarde para pensar en ser seguidor de los Dodgers, se decantó por los Yankees, y hasta el día de hoy luce una gorra de los Yankees en el escenario. A los quince años cantaba doo-wop con un grupo de Florida hasta que su primo le llamó a California para unirse a un nuevo grupo vocal

llamado Danny & The Memories. El resto os lo puede contar él mismo. Pero antes le pregunté por sus nuevas canciones.


Háblanos del nuevo álbum "All Roads Lead Home", el último proyecto de Crazy Horse con Nils, Billy Talbot y Neil. ¿Cómo surgió y cómo se realizó en términos de organización?


Billy y yo habíamos hablado mucho antes de hacer nuestro propio álbum y hace un año o así decidimos seguir adelante y hacerlo de verdad. Llamé a Nils y le pregunté si estaría dispuesto a añadir tres canciones al proyecto, y estuvo totalmente de acuerdo. Luego hablé con el gran hombre (Neil Young) y le pregunté si quería añadir una canción. Aceptó y nos envió una versión en solitario de "Song Of The Seasons" que ya habíamos hecho como Neil Young y Crazy Horse en el álbum Barn. La había grabado en su ciudad natal, Omemee, durante el encierro del Corona. También habíamos grabado nuestras propias canciones durante la pandemia, y trabajamos en ellas por separado, pero pensábamos en ellas todo el tiempo como si fueran de Crazy Horse. Aunque trabajamos en ellas por separado, nos pareció que la sugerencia de Nils para el título. "Todos los caminos llevan a casa", parecía ser el adecuado para lo que estábamos haciendo. “Crazy Horse” es nuestro hogar.





¿Y tu propia contribución al álbum? Háblanos de las tres canciones.


Arreglé "It's Magical" con un tipo llamado Marco Valerio Cecilia, el guitarrista principal de la banda de Francesco Lucarelli de Roma llamada “The Rawstars”. Marco y yo hemos arreglado juntos unas ocho canciones mías. "Look Through The Eyes Of Your Heart" es una canción que escribí con mi amigo Anthony Crawford, que como sabes también ha tocado mucho con Neil. Los Rawstars también tocaron en esa canción y le pedí a su batería, un tipo llamado Marco Molino, que escuchara un tema del álbum “Colorado” de Neil llamado "Shut It Down". Quería que escuchara los “tom toms” que yo había tocado, por ese motivo la batería suena como suena. También le pedí a Marco Cecilia que tocara la guitarra y la voz solista, y él, Francesco y yo lo arreglamos todo. En la tercera canción, "Just For You", Marco Cecilia tocó el piano, debo decir que maravillosamente, y yo quería que un saxo tocara el solo, así que conseguí que Dave Becker viniera de California y lo tocó maravillosamente. Marco añadió cuerdas durante el solo, y eso fue todo, respecto a mis tres canciones.


Has estado muy ocupado con Neil en el estudio de grabación (¡y en el granero!) estos últimos años. Pero las giras son otra cosa. Después de las grandes giras de Alchemy entre 2012 y 2014, The Horse solo ha tocado las cinco fechas de Fresno/Bakersfield en 2018 y un par de shows aislados en Canadá en 2019. Te apuntarías a una gran gira de Crazy Horse en algún momento cercano? ¿Físicamente te encuentras bien?


Por supuesto que estoy preparado para una gira larga, tanto física como mentalmente, siempre que Neil decida dar el visto bueno. Y gracias a Dios, he sido bendecido para poder hacer lo que hago. Él me ha mantenido fuerte en todos los sentidos. Físicamente, las giras no me quitan nada, ni un poquito. Estoy tan preparado como siempre.

 

Tú llegaste bastante tarde a la batería. ¿Cuántos años tenías cuando te hiciste con tu primer kit? Suenas muy suelto en el álbum The Rockets, presumiblemente después de sólo un año tocando. ¿Cómo fue la curva de aprendizaje en esos primeros días?


Como sabes, yo cantaba en un grupo de doo-wop y por aquel entonces trabajaba en Florida. Cuando los Beatles empezaron a darse a conocer, y tocaban sus propios instrumentos, recibí una llamada de mi primo Lou Bisbal para venir a Los Ángeles. Danny [Whitten] ya tocaba la guitarra y le pidió a Billy que tocara el bajo y a mí la batería. Nunca había tocado la batería en mi vida, pero así fue como empezó. Lo primero que recuerdo de la batería es tocar con cajas de cartón y con un colador de espaguetis como “hi-hat”, ¡y tenía 22 años! Por aquel entonces sólo estábamos Danny, Billy y yo. No tengo ni idea de cómo sonaba, pero eso es lo bueno de ser joven. No importaba nada. Creo que fue nuestro roadie, Willie B. Hinds, quien me consiguió un pequeño set de batería. Luego conseguimos que otros tres chicos tocaran con nosotros, los hermanos Whitsell George y Leon a las guitarras, y Bobby Notkoff al violín. Y así nacieron The Rockets. Al principio solo tocábamos en pequeños conciertos por Hollywood, pero luego tras un respiro, en agosto de 1968 dimos nuestro mayor concierto hasta la fecha en el Whisky A Go Go de Sunset Strip. Fue entonces cuando le pedimos al grandullón [Neil] que se sentara con nosotros. Cuando salió el primer álbum de The Rockets, supongo que yo ya llevaba un año tocando la batería. El resto creo que es más o menos historia. Neil quería una banda, así que Danny, Billy y yo dejamos los Rockets y nos convertimos en Crazy Horse.


¿Qué hace  ser un buen batería en una banda de rock 'n roll? ¿Tienes una filosofía sobre la batería? ¿Cuáles son los elementos esenciales? ¿Tienes algún ídolo?


Lo esencial es tener una batería (risas), ¡es todo lo que he necesitado! Creo que lo más importante para ser un buen batería de rock es llevar el compás y estar “in the pocket”. Yo sólo intento tocar lo que me parece mejor para cada canción. Me gusta mucho improvisar... ¡puedes empezar una canción y yo me pongo a tocar! En realidad no tengo a ningún otro batería como ídolo, pero me encantan Dave Grohl y Neil Peart, por ejemplo. Mi guitarrista favorito es, por supuesto, el grandullón Neil, por su pasión. No posa, no es un 'posturas'. Es todo sentimiento, cada nota que significa algo.




¿Cuál es tu kit "go to" cuando tocas con Neil? ¿Puedes darnos algunos detalles? ¿Y tu nuevo kit Craviotto? ¿Cómo surgió?

En realidad nunca me importaron los tecnicismos  qué platos son mejores, etc. etc. En los primeros años, sólo tenía un plato “ride” y un “crash”, eso era todo. La batería que más he utilizado con Neil era mi  Ludwig Blue Pearl kit que compré en 1969, creo. Lo usé en prácticamente todas nuestras giras, hasta creo que el álbum Psychedelic Pill. Neil había conseguido un kit Craviotto de Johnny Craviotto, el batería de su grupo The Ducks de 1977, que entretanto había montado su propia fábrica de baterías. Yo todavía tenía mi Ludwig, pero Neil me preguntó si quería tocar la batería Craviotto, y le dije que no había problema. Soy un tipo tranquilo. He utilizado la batería Craviotto en nuestros tres últimos discos juntos y también en nuestras últimas giras. Generalmente utilizo platillos crash de 18 pulgadas y un ride de 20 pulgadas. Y luego uso dos crash de 18 pulgadas como hi hats. Pero lo más importante, como para la mayoría de los baterías, es mi caja, una Ludwig transparente. Suena muy bien, al igual que la caja Craviotto. En realidad, no soy muy exigente con lo que uso en mi bateria  Ludwig. Simplemente tiene que ser cómodo. Como he dicho, no me interesan los tamaños, las formas ni los números de cada modelo.


Resulta que sigues teniendo corazón de “crooner” . Supongo que es el pedigrí de Danny & The Memories. ¿Acierto al decir, que tu álbum en solitario "Love & Inspiration" de 2019 ha sido tu único proyecto en solitario, o es el único que ha llegado a publicarse?


Supongo que sigo siendo un poco crooner. Me encanta cantar. Empecé a escribir tarde, y sí, "Love & Inspiration" fue mi primer y único álbum en solitario, al menos hasta las nuevas canciones de "All Roads Lead Home". Siempre me ha interesado más trabajar en equipo. Hasta ahora he dedicado todo mi tiempo a ayudar en las canciones de otros. No me arrepiento de nada, siempre he sido un jugador de equipo.


Una vez dijiste en una entrevista: "Me encanta tocar cuando no conozco la canción. [Neil] sabe que odio escuchar cintas y ensayar una canción porque cuando llega el momento de grabar, todo lo que tienes es una parte y nada de magia". ¿Recibes alguna vez la opinión específica de Neil cuando estás trabajando en una canción o realmente te lo deja todo a ti?


Claro, hay veces en las que Neil puede decir: "¿Por qué no lo intentas de esta manera?". No soy egoísta, lo intento todo. Pero la mayoría de las veces lo deja en mis manos. Si conoces una canción demasiado bien, o te mandan un casete con antelación para empezar a preparar una sesión, tiendes a centrarte en trabajar una parte. Y de repente, te limitas a interpretar el papel, ya no hay magia, ni pasión. Al menos a mí me pasa así. Me ha encantado trabajar en los últimos discos con Neil. Ahora sonamos más crudos que antes. Supongo que es algo mental. En los primeros años, como en el primer álbum de Crazy Horse con Jack [Nitzsche] y Nils, ensayábamos casi todos los días, era demasiado rigido. Eso me importaba en absoluto, de hecho me encantaba. Pero ahora me encanta improvisar, como en el jazz... improvisar sin más. Por eso a Neil le encanta grabar en directo. Empieza a tocar una canción y nosotros vamos entrando en ella. Conseguimos la sensación... el corazón... la magia...  y la pasión de esta manera..


Hace exactamente 50 años te enfrentabas al fallecimiento de Danny Whitten. Tras la muerte de Danny, Neil emprendió su problemática gira Time Fades Away con los Stray Gators. Y entonces llegó el doble golpe con la muerte de Bruce Berry, seguida de las legendarias sesiones de Tonight's The Night, los conciertos en el Roxy y la igualmente legendaria gira Tonight's The Night. ¿Qué recuerdos nunca olvidas de aquella época? ¿A qué lugares te sigue gustando volver en tu mente?


Ni que decir tiene que las muertes de Danny y Bruce fueron desgarradoras... benditas sean sus almas. Lo primero que recuerdo es donde grabamos Tonight's The Night, en el local de ensayo del hermano de Bruce en Hollywood, el estudio S.I.R.. Jugábamos al billar y paseábamos. La cosa era que, de alguna manera, todos nos poníamos en marcha, al mismo tiempo, normalmente hacia medianoche,  todos nos dirigíamos a nuestros instrumentos y empezábamos a tocar. El estado de ánimo que teníamos era luminoso pero al mismo tiempo oscuro, eramos todos uno. El álbum con esas grandes canciones fue mágico. Luego los conciertos en el Roxy, del que Elliot Roberts [mánager de Neil] era uno de los propietarios... esos conciertos también fueron mágicos. Neil, Billy, Ben [Keith], Nils y yo, éramos una unidad. Las canciones hacían posible tocar... apasionadamente. Fueron los primeros conciertos en el Roxy.


Háblanos un poco de tu vida en casa sin desvelar ningún secreto. ¿Cómo vives el día a día? ¿Puedes resumir tu filosofía de vida? ¿Cuáles son los principios que te guían?


En casa, estoy con mi familia. La familia, como siempre, es lo más importante. Escribo, pago mis impuestos, hago jardinería, veo deportes, doy paseos. Supongo que vivo como cualquier otra persona. En la carretera, después de un concierto, doy vueltas en la cama pensando cómo podemos tocar mejor, cantar mejor. ¿Mi filosofía, mis principios? Me educaron para ser justo, ni más ni menos. Intento ser amable con todos. Creo que odiar a algo o a alguien, no es odiar a nada ni a nadie, simplemente te haces daño a ti mismo. Así que no odio. No pisoteo a nadie. Me gustaría que la gente que predica sobre el amor dejara de usarlo como una simple palabra. El verdadero amor está en nuestros corazones. Así que no sólo lo digas, demuéstralo. Vivo como si fuera mi último día.


¿Y qué es lo siguiente en la lista de "cosas por hacer" de Ralph Molina? ¿Has pensado alguna vez en retirarte por completo? ¿Has pensado alguna vez en escribir un libro? ¿Algún deseo de cumpleaños para junio?

 Puede que, si Dios quiere, escriba un libro, pero no mezclo la música con la familia. El único deseo que tendría es mantenerme sano, y que mis seres queridos, todos mis amigos, mis compañeros musicales, todos se mantengan sanos también. ¿Retirarme del todo? Jamás. He tenido la suerte de poder hacer lo que hago, y eso es lo que haré. Tocaré hasta el final.

© Robert Broadfoot: Neil Young Unreleased - NYU 2023

http://neilyoungnews.thrasherswheat.org/2023/03/exclusive-interview-ralph-molina.html

Gracias Robert. Gracias Thrashers Wheat y Gracias Ralph Molina.

Abrazotes



26 agosto, 2021

A las puertas de mi Graceland, por Robert Broadfoot


Desde NYA Times-Contrarian.

At the Gates
of My Graceland,
by Robert Broadfoot

A las puertas
de mi Graceland,
por Robert Broadfoot

8-10-21

Standing at the gates of Graceland is a homage, a kind of pilgrimage. But my friend Nick and I weren’t on our way to Memphis. We were on our way to our personal Graceland, a ranch in the hills above Redwood, California. It was the summer of 2015, and on the flight to LA, eight miles high over the endless emptiness of Northern Canada, a lyric of Paul Simon’s kept going through my head:
10 de agosto de 2021.

Estar a las puertas de Graceland es un culto, una especie de peregrinación. Pero mi amigo Nick y yo no íbamos a Memphis. Nos dirigíamos a nuestro Graceland particular, un rancho en las colinas de Redwood, California. Era el verano de 2015, y en el vuelo a Los Ángeles, a ocho millas de altura sobre el interminable vacío del norte de Canadá, la letra de Paul Simon no dejaba de sonar en mi cabeza:

I’m going to Graceland
For reasons I cannot explain
There’s some part of me
wants to see Graceland

Voy a Graceland.
Por razones que no puedo explicar,
hay una parte de mí
que quiere ver Graceland.

It was the first day of another Kings of Oblivion ‘Tour’. The Kings of Oblivion is not a band, though we did have a short-lived acoustic band in the late 1970s called Scampi and The French Fries. But that band never made it beyond a basement bar nestled between strip clubs and sex shops of London’s Soho. No, the Kings of Oblivion -- Nick Russell, Chris Morris, and me -- go back to the early 1970s and the green, green pastures of Cambridge University. Three since-separated but inseparable friends from college who still get together sporadically in different locations to talk about and listen to old music and just do stuff. The name comes from The Bewlay Brothers, a Bowie song.

Era el primer día de otra "gira" de los Kings of Oblivion. Kings of Oblivion no es un grupo, aunque a finales de los años setenta tuvimos un grupo acústico de corta vida llamado Scampi and The French Fries. Pero esa formación nunca llegó más allá de un bar en un sótano enclavado entre clubes de estriptis y sex shops del Soho londinense. No, los Kings of Oblivion -Nick Russell (nota: en la foto de cabecera, junto a Robert), Chris Morris y yo- se remontan a principios de los años 70 y a los verdes prados de la Universidad de Cambridge. Tres amigos de la universidad, desde entonces separados pero inseparables, que todavía se reúnen esporádicamente donde encarte para hablar y escuchar música de antaño y, de paso, hacer algo. El nombre viene de The Bewlay Brothers, una canción de Bowie.

In the early 1970s there was a lot more to the Kings of Oblivion than just talking music. As Bowie writes in the song: “We were so turned on, in the mind warp pavilion.” We tried feebly to emulate Rimbaud’s systematic derangement of the senses. We climbed over the college walls at 5 o’clock one sharp winter morning and walked the frosted fields of Grantchester Meadows to recite poetry as the sun came up. We dressed up in drag -- our hair was long enough already -- to crash a party at one of the girls’ colleges (incredible as it may seem, Cambridge’s colleges were unisex at that time). We dropped acid lying in the astringent evening grass under a starry starry sky just as Skylab re-entered the earth’s atmosphere, and we (at least we thought) heard a clearly audible whoosh accompanied by the dislocated braying of a very real donkey which, for reasons unclear to us at the time, had found a new home right in the middle of urban Cambridge.

A principios de los años 70, los Kings of Oblivion hacían mucho más que hablar de música. Como escribe Bowie en la canción: "Éramos unos volados en el pabellón de la disformidad mental". Intentamos débilmente emular el trastorno sistemático de los sentidos de Rimbaud. Trepamos por los muros de la universidad a las 5 de la madrugada de un crudo invierno y caminamos por los campos escarchados de Grantchester Meadows recitando poesía mientras salía el sol. Nos disfrazamos de travesti -ya teníamos el pelo bastante largo- para colarnos en una fiesta en uno de los colegios mayores de chicas (por increíble que parezca, los colegios mayores de Cambridge eran unisex en aquella época). Tomamos un ácido tumbados en la astringente hierba del anochecer bajo un cielo estrellado justo cuando el Skylab volvía a entrar en la atmósfera terrestre, y oímos (al menos eso creímos) un silbido claramente audible acompañado del rebuzno dislocado de un burro muy real que, por razones que entonces no teníamos claras, había encontrado un nuevo hogar en pleno centro urbano de Cambridge.

Now the Kings of Oblivion, all three of us, greyer, battered by divorce, and in my case by cancer survived, haggard but not yet beaten, were back again on the well-trodden road of life, all having been saved by new loves. On this trip, Nick and I were on our way to sunny California to cleanse ourselves in the cool, clear water before paying our respects at the gates of our personal Graceland. Chris was due to join us in LA in a few days, as soon as term finished at the London school where he was teaching teenagers to be better people and to love better music than the shit they secretly listened to on their phones in class.

Henos ahora los Kings of Oblivion, los tres, canosos, maltratados por el divorcio, y en mi caso por el cáncer sobrevivido, ojerosos pero aún no vencidos, volvíamos a recorrer el trillado camino de la vida, todos salvados por nuevos amores. En este viaje, Nick y yo nos dirigíamos a la soleada California para purificarnos en el agua fresca y cristalina antes de presentar nuestros respetos a las puertas de nuestro Graceland particular. Chris debía reunirse con nosotros en Los Ángeles en unos días, tan pronto como terminara el curso en la escuela londinense donde enseñaba a los adolescentes a ser mejores personas y apreciar una música mejor que la basura que escuchaban a escondidas en sus teléfonos en clase.

In Paul Simon’s words then, some part of us wanted to see our own Graceland. However, Nick and I wanted the trail to its wooden gates in the California hills to follow Neil’s own trail, the path he himself took around the time the Kings of Oblivion came into being. That’s why we wanted to revisit Neil’s 1966 first. Chris was OK to miss that part. Chris is not a Rustie. He has excellent taste in music, and he digs Neil in a big way, but he is not fanatic like Nick and I am. Back at school in London, Chris and I had been members of the West Coast Appreciation Society, an unlikely club of English public schoolboys, trying desperately to be hippies, but having to wear school uniform during the week. At 15 years old we idolized the Great Society, Love, the Airplane, the Dead, the Doors, early Byrds, Quicksilver, and Buffalo Springfield, and bought US vinyl imports by the dozen with that wonderful matt cover art, the sleeves much thicker than the UK releases. Plus, we hated anything and everything to do with Led Zeppelin, Deep Purple and the rest of those unsophisticated late 60’s heavyish UK rock bands. For us they were no competition.

Al igual que en la letra de Paul Simon, una parte de nosotros quería ver nuestro Graceland particular. Sin embargo, Nick y yo queríamos que el camino hacia sus puertas de madera en las colinas de California siguiera la propia senda de Neil, el camino que él mismo recorrió en la época en que surgieron los Kings of Oblivion. Por eso queríamos volver a visitar primero el 1966 de Neil. A Chris ya le pareció bien perderse esa parte. Chris no es un Rustie. Tiene un excelente gusto musical y le gusta mucho Neil, pero no es un fan como lo somos Nick y yo. Volviendo al mundo escolar londinense, Chris y yo habíamos sido miembros de la West Coast Appreciation Society, un insólito club de alumnos de colegios públicos ingleses que intentaban desesperadamente ser jipis, pero que tenían que llevar el uniforme escolar durante la semana. A los 15 años idolatrábamos a la Great Society, Love, los Airplane, los Dead, los Doors, los primeros Byrds, Quicksilver y Buffalo Springfield, y comprábamos por docenas los vinilos importados de EE.UU. con ese maravilloso diseño mate de las portadas y las fundas mucho más gruesas que las ediciones británicas. Además, odiábamos todo lo que tuviera que ver con Led Zeppelin, Deep Purple y el resto de esas incipientes bandas de rock pesado de finales de los 60 en el Reino Unido. Para nosotros no eran rivales.

So once Nick and I landed in LA, we started the 1966 section of the Kings of Oblivion Tour on our own. We looked for the side road where Neil spent his first nights in LA in Mort 2. We stood in awe in front of the Whisky (and the Roxy) on Sunset, checked out the Springfield house on Fountain and the International House of Pancakes, and even tried to work out which apartment house on Orchard Avenue might have been Commodore Gardens. We wound our way up Laurel Canyon to where Neil’s wooden cabin once stood. And, of course, we drove up to Skyline Trail, high above Topanga Canyon, trying our best not to disturb the latest owners of Neil’s vertically oriented redwood-clad house, while we searched for the tree nearby which he had leaned against on his second album cover.

Así que, una vez que Nick y yo aterrizamos en Los Ángeles, iniciamos nuestra particular etapa de 1966 de la gira de los Kings of Oblivion. Buscamos el apartadero donde Neil pasó sus primeras noches en LA en Mort 2. Nos quedamos asombrados ante el Whisky (y el Roxy) en Sunset, visitamos la casa de Springfield en Fountain y la International House of Pancakes, e incluso intentamos averiguar qué edificio de apartamentos en Orchard Avenue podría haber sido Commodore Gardens. Subimos por Laurel Canyon hasta el lugar donde se encontraba la cabaña de madera de Neil. Y, por supuesto, nos dirigimos a Skyline Trail, en lo alto de Topanga Canyon, haciendo todo lo posible por no molestar a los últimos propietarios de la casa de Neil, vivienda vertical y revestida de secuoya, mientras buscábamos el árbol cercano en el que se había apoyado en la portada de su segundo álbum.

We had to apply a small measure of chronological license when we jumped briefly to 1975 and traced the path at the end of Sea Level Drive which leads down to the beach at Zuma. Neil’s house is no longer there, but we could sense where it had stood and the horizon it looked out on. There’s some part of me that wanted to see all that too. But why? We sat on the same rocks which Neil must have sat on many times. Perhaps we were thinking weirdly that just a few of his atomic particles had survived the countless high tides and ocean storms, and that we could somehow assume them into our own being just by running our hands over the stone. Perhaps we hoped intuitively to understand what inspired him to do great things, to write and play such amazing music. All are reasons I cannot fully explain. And maybe, as Bowie says in the song, it was just stalking time for the Bewlay Brothers, the Moonboys, the Kings of Oblivion.

Tuvimos que aplicar una pequeña licencia cronológica cuando saltamos brevemente a 1975 y recorrimos el camino al final de Sea Level Drive que lleva a la playa de Zuma. La casa de Neil ya no está allí, pero pudimos intuir el lugar en el que se encontraba y el panorama que desde ella se divisaba. Una parte de mí también quería ver todo eso. Pero, ¿por qué? Nos sentamos en las mismas rocas en las que Neil debió haberse sentado muchas veces. Tal vez pensábamos extrañamente que sólo unas pocas de sus partículas atómicas habían sobrevivido a las innumerables mareas altas y tormentas oceánicas, y que de alguna manera podíamos incorporarlas a nuestro propio ser con sólo pasar las manos por la piedra. Tal vez esperábamos comprender intuitivamente lo que le inspiraba a hacer grandes cosas, a escribir y tocar una música tan increíble. Todas son razones que no puedo explicar del todo. Y tal vez, como dice Bowie en la canción, era el momento de actuar para a los Bewlay Brothers, los Moonboys o los Kings of Oblivion.

By the time Chris arrived we were just about ready to move on, so we did, via Big Sur, Santa Cruz and Half Moon Bay. There are too many memories to fit in here, including the vision I saw in a crowded, hazy bar in Cayucos. But we were ultimately hell bent on getting to Neil’s Graceland.

Cuando Chris se nos unió, estuvimos más que listos para seguir adelante, y así lo hicimos, pasando por Big Sur, Santa Cruz y Half Moon Bay. Hay demasiados momentos para incluirlos aquí, incluyendo la visión que tuve en un bar abarrotado y nebuloso en Cayucos. Y, obviamente, estábamos empeñados en llegar al Graceland de Neil.

Broken Arrow Ranch has always had a mythical quality for me. It is the stuff dreams are made on. Only more recently have I seen pictures of what the main house looks like. It wasn’t at all as I expected. Somehow, I wish I had left it all in my imagination. If it is hidden away, as it is, then I should not need to know what it really looks and feels and sounds like. But of course I do, and I did then. It is my Graceland, and there was that part of me that, if I couldn’t see it, at least I could see the same hills and trees, smell the same scents in the air, feel the same wind, hear the same birds, and maybe even the last eternally fading echoes of “Words.”

El rancho Broken Arrow siempre ha tenido un carácter mítico para mí. Es el material del que están hechos los sueños. Hace muy poco que he visto fotos de la casa principal. No era en absoluto como esperaba. En cierto modo, me hubiera gustado haberlo dejado todo tal como lo imaginaba. Si tan escondido está, como es el caso, no debería necesitar saber cómo es, cómo se percibe y cómo suena realmente. Pero por supuesto que lo necesito, y hasta allí fui. Es mi Graceland, y había una parte de mí que, si no podía verla, al menos podría ver las mismas colinas y árboles, oler los mismos aromas en el aire, sentir el mismo viento, oír los mismos pájaros, y hasta incluso el eco del eterno fundido final de "Words".

Here again we feared disturbing anybody, so we did not stand at the gate for long. A nice lady stopped as she drove in to ask if she could help us. I am sure she didn’t really have to ask, and I felt a little ashamed at having been caught there. Anyway, I could never have explained the real reason to her in a single sentence, so I mumbled something about a pilgrimage. The real reason has mostly to do with pure undying respect. This slightly goofy Canadian teenager from a broken home with an interesting taste for colourful woolly jumpers, playing for less than peanuts in a windy lakeside bar miles from anywhere really worth being at, this stoned out folk singer rapping a little nervously to a tiny audience who basically had no inkling of what they were witnessing the beginnings of, burnt with a flame so bright that it was unstoppable. And for me, in 1970, lying on the carpet with my head right underneath my schoolfriend Chris Clode’s excellent stereogram cabinet to get the best stereo effect and bass tones available to me at the time, in a house in a dull London suburb literally a stone’s throw from Bowie’s own dull suburban family home, which he had already fled to embark on his own unstoppable journey, the flame jumped via silver spaceships and overhanging trees from simple spinning black vinyl to my beating, yearning teenage heart. The sound of bullwhips crackin’ set me on fire. There was no turning back.

También aquí temíamos molestar a alguien, así que no nos quedamos mucho tiempo en la puerta. Una amable señora se detuvo al entrar para preguntar si podía ayudarnos. Estoy seguro de que no tenía por qué preguntar, y me sentí un poco avergonzado por haber sido sorprendido allí. Además, no pude explicarle la verdadera razón en una sola frase, así que murmuré algo sobre una peregrinación. La verdadera razón tiene que ver sobre todo con el puro respeto imperecedero. Ese adolescente canadiense, un tanto estrafalario, procedente de un hogar desestructurado y con una curiosa afición por los jerseís de lana de colores, que tocaba por un puñado de cacahuetes en un bar ventoso a orillas del lago, a kilómetros de cualquier lugar en el que realmente mereciera la pena estar, ese cantante de folk colocado que rapeaba un poco nervioso ante un público reducido que básicamente no tenía ni idea de que estaba presenciando sus inicios, ardía con una llama tan brillante que era imparable. Y para mí, en 1970, tumbado en la alfombra con la cabeza justo debajo del excelente equipo estereofónico de mi amigo del colegio Chris Clode para conseguir el mejor efecto estereofónico y los mejores graves posbiles para mí en aquel momento, en una casa de un insulso suburbio londinense literalmente a un tiro de piedra de la aburrida casa familiar suburbana de Bowie, de la que ya había huido para embarcarse en su propio viaje imparable, la llama saltó a través de naves espaciales plateadas y árboles colgantes desde el simple vinilo negro que giraba hasta mi palpitante y anhelante corazón adolescente. El sonido de los restallidos del latigo de cuero trenzado me hizo vibrar. No había vuelta atrás.

About me:
As the story explains, I first got totally hooked on Neil listening to an import copy of After the Gold Rush in 1970, but of course I knew him already from Déjà Vu. My first live show was one of the legendary Hammersmith Odeon performances in 1976. I don’t know to this day how or why I missed him in 1973 and 1974. I certainly wasn’t studying too hard! No internet I guess. Lots of water under the bridge since then. Today I live in Germany and run the Neil Young Unreleased Facebook group.
A propósito de mí:
Como explica la historia, la primera vez que me enganché totalmente a Neil fue escuchando una copia de importación de After the Gold Rush en 1970, pero por supuesto ya lo conocía por Déjà Vu. Mi primer concierto en vivo fue una de las legendarias actuaciones en el Hammersmith Odeon en 1976. A día de hoy no sé cómo o por qué me lo perdí en 1973 y 1974. Desde luego, no estaba muy por la labor. Supongo que no había Internet. Ha llovido mucho desde entonces. Hoy vivo en Alemania y administro el grupo de facebook Neil Young Unreleased.